En Popayán, el uso indebido de vidrios polarizados volvió a encender el debate sobre
seguridad vial y control institucional. Conductores, transeúntes y en especial motociclistas
coinciden en que esta práctica persiste pese a estar regulada desde hace más de dos
décadas, convirtiéndose en un factor de riesgo constante en las vías urbanas.
Darío Pino, ciudadano y motero con más de nueve años de experiencia en la ciudad,
aseguró que los polarizados excesivos reducen la visibilidad y dificultan el contacto visual
entre los actores viales. “No se ve hacia adentro del vehículo y eso pone en riesgo la vida
de quienes vamos en moto. En cruces y giros es muy peligroso”, afirmó. Según Pino, la
situación se presenta a diario y evidencia una falta de control sostenido por parte de las
autoridades.
La normativa es clara. La Resolución 3777 del 17 de junio de 2003 del Ministerio de
Transporte establece los porcentajes mínimos de luminosidad permitidos: el parabrisas y los
vidrios laterales delanteros deben conservar al menos un 70% de paso de luz, mientras que
los vidrios traseros y el posterior, un 55%. Cualquier nivel inferior requiere un permiso
especial.
Pese a ello, en Popayán se observan vehículos con vidrios excesivamente oscuros que
bloquean casi por completo la visibilidad. Esta infracción expone a los conductores a
sanciones económicas y aumenta el riesgo de accidentes. La medición debe realizarse con
equipos técnicos, no de manera subjetiva.
Mientras el control no sea constante, advierten los motociclistas, el riesgo seguirá latente en
la movilidad de la ciudad.
Pie de foto: Darío Pino, ciudadano.


