Durán alerta de que, en el Tolima, son numerosas las amenazas a funcionarios de cárceles.
La zozobra se instaló con fuerza entre los funcionarios penitenciarios del INPEC en el Tolima tras conocerse un violento episodio ocurrido en Neiva, donde un atentado dirigido contra directivos carcelarios terminó con la vida de un menor. El hecho estremeció a todo el país y reavivó un temor silencioso que por años ha acompañado al personal del centro penitenciario. Desde la región tolimense, se advierte que la seguridad de los guardianes sigue en una frágil línea, marcada por la exposición permanente y la falta de garantías efectivas.
El presidente del Sindicato de Guardias del INPEC en el Tolima, Alejandro Durán, se refirió al ataque que dejó como víctima fatal al hijo de once años del director de la cárcel de Neiva, Edgar Rodríguez, luego de que director y subdirector fueran blanco de un atentado. Para el dirigente sindical, el suceso confirma que los funcionarios y sus familias permanecen en alto riesgo, incluso fuera de los muros carcelarios. Explicó que muchos centros penitenciarios están ubicados en zonas apartadas, lo que incrementa la vulnerabilidad y dificulta respuestas rápidas ante cualquier agresión.
“La seguridad del personal de INPEC, no solo en el Tolima, sino a nivel nacional, es muy compleja, nosotros, por situaciones geográficas, los establecimientos carcelarios están ubicados donde el personal es muy vulnerable”.
Durán también señaló que, aunque en ciudades como Ibagué la Policía realiza revistas y acompañamientos, los hechos violentos se ejecutan en cuestión de segundos. En ese contexto, aseguró que los funcionarios se ven obligados a recurrir principalmente a la autoprotección. “En Ibagué la Policía está pasando revista, pero los delincuentes actúan en segundos y nos toca manejar la auto protección, que es lo que envía la Dirección General del INPEC y UNP, la vida de nosotros está en manos nuestras”.
El dirigente explicó que, si bien en lo corrido del año no se han reportado nuevas intimidaciones directas, el panorama reciente sigue siendo alarmante. Durante el 2025, un porcentaje significativo del personal recibió amenazas como represalia por cumplir su labor dentro del sistema penitenciario. Estas advertencias, según indicó, provinieron de diferentes estructuras criminales inconformes con los controles y procedimientos. “Este año no se tiene reporte de amenazas, pero el año anterior sí fue como el 20% del personal amenazado por el cumplimiento de su labor, son alrededor de 30 a 40 personas con diferentes tipos de amenazas”, mencionaba el dirigente.


