La galería del Valle de Laboyos, conocida por el bullicio de vendedores de plátano, yuca y mercado fresco, fue escenario de un episodio que estremeció a Pitalito y dejó en evidencia que la inseguridad no siempre avisa ni respeta horarios ni espacios. En pleno corazón comercial del municipio, un hombre identificado como alias ‘Chepe’ fue sorprendido cuando presuntamente intentaba abusar de una menor de edad, un hecho que transformó la rutina de compras en una escena de tensión, rabia y persecución.
Mercado sin vigilancia
Según testigos, el sujeto aprovechó la congestión propia del sector para acercarse a la niña. No contaba, sin embargo, con que la mirada atenta de varios transeúntes frustraría su intención. El escándalo fue inmediato: gritos, señalamientos y el llamado urgente a la Policía. Mientras algunos comerciantes bajaban sus ventas para subir el tono de la indignación, alias Chepe optó por la huida, como si correr fuera suficiente para borrar lo ocurrido.
La escena dejó una pregunta incómoda flotando entre los puestos: ¿cómo un espacio tan concurrido carece de controles efectivos y presencia permanente de autoridad? Porque no es la primera vez que la galería aparece en titulares, pero sí una de las más alarmantes.
Justicia a la carrera
La persecución ciudadana terminó en el barrio Calamo, donde la patrulla de vigilancia logró interceptar al sospechoso. La captura evitó que el hecho pasara a mayores y confirmó, una vez más, que cuando la comunidad actúa primero, la tragedia puede frenarse a tiempo. Alias Chepe fue puesto a disposición de la Fiscalía por el delito de actos sexuales con menor de 14 años y, tras las audiencias preliminares, un juez ordenó medida de aseguramiento en centro carcelario.
La decisión judicial fue recibida con alivio, pero también con escepticismo. En una ciudad donde la justicia suele llegar tarde, esta vez llegó corriendo detrás de la multitud. Las autoridades destacaron que, aunque este tipo de delitos registra una disminución del 14% en lo corrido del año, cada caso es una alerta roja que no admite estadísticas como consuelo.
Comunidad en guardia
El episodio dejó una lección clara: la seguridad no puede descansar únicamente en comunicados oficiales. La reacción de la comunidad fue determinante y evitó un daño irreparable. Padres, comerciantes y líderes barriales coincidieron en que la vigilancia colectiva se ha convertido en una necesidad ante las fallas evidentes del control institucional.
La Policía reiteró el llamado a denunciar de inmediato cualquier situación sospechosa y anunció el fortalecimiento de campañas de prevención lideradas por el Grupo de Infancia y Adolescencia. Sin embargo, en los pasillos de la galería quedó un mensaje más crudo y directo: los espacios públicos no pueden seguir siendo tierra de nadie.
La captura de alias Chepe no borra el susto ni la indignación, pero sí deja una advertencia contundente. En Pitalito, cuando la comunidad se une, el silencio pierde y los depredadores no pasan desapercibidos.


