Un total de 173 participantes hacen parte de un proceso de resocialización.
El municipio cerró el año 2025 con 77 homicidios y una tasa de 171 casos por cada 100 mil
habitantes, una realidad marcada por décadas de confrontación entre pandillas.
En el municipio de Puerto Tejada, norte del Cauca, se viene desarrollando desde hace
varios meses un proceso de resocialización dirigido a jóvenes que han tenido conflictos
sociales, con el propósito de acompañarlos en la construcción de nuevas oportunidades de
vida y alejarlos de los ciclos de violencia que por décadas han marcado el territorio.
La iniciativa reúne actualmente a 173 jóvenes, quienes participan en diferentes actividades
orientadas a fortalecer sus capacidades personales y laborales. El objetivo principal es
brindar herramientas que les permitan construir un proyecto de vida en condiciones de
legalidad, generando alternativas reales frente a contextos que históricamente han estado
ligados a la confrontación entre pandillas y a diversas expresiones de violencia urbana.
Durante años, Puerto Tejada ha enfrentado complejas dinámicas sociales que han dejado
profundas huellas en la comunidad. En 2025, por ejemplo, se registraron 77 homicidios, lo
que representó una tasa cercana a 171 casos por cada 100 mil habitantes, una cifra que
refleja la magnitud de los desafíos que enfrenta el municipio en materia de seguridad y
convivencia.
Contexto psicosocial
Una de las estrategias dentro de este proceso ha sido la implementación de actividades
agrícolas como alternativa productiva, permitiendo a los participantes aprender sobre
siembra, cuidado de cultivos y manejo de la tierra como una forma de generar ingresos de
manera legal y sostenible. Además de fortalecer habilidades para el trabajo, estas labores
también se convierten en espacios de reflexión y crecimiento personal. Yerlis Camacho,
integrante de la iniciativa, expresó su gratitud por estos espacios, señalando que
representan una oportunidad de cosecha física y emocional, donde no solo se obtienen
alimentos, sino también aprendizajes, disciplina y nuevas perspectivas de vida.
Dentro del proceso de resocialización, los participantes acceden a espacios de
acompañamiento y formación enfocados en proyectos productivos sostenibles. Estas
iniciativas buscan que los jóvenes puedan adquirir habilidades prácticas, desarrollar
capacidades para el trabajo y generar ingresos de manera legal.
Los procesos incluyen jornadas de formación, actividades comunitarias y estrategias
orientadas al fortalecimiento del tejido social, con el fin de que los participantes puedan
integrarse de manera activa a la vida comunitaria y aportar positivamente a su entorno.
Quienes lideran esta iniciativa destacan que la apuesta principal es ofrecer oportunidades
reales que permitan transformar historias de vida marcadas por la violencia. A través del
acompañamiento constante y de escenarios de aprendizaje, se busca que los jóvenes
encuentren nuevas rutas para su futuro.
En medio de una realidad compleja, este tipo de procesos representan una alternativa para
romper los ciclos de confrontación que por años han afectado a Puerto Tejada, abriendo
espacios para la reconciliación, la convivencia y la construcción de nuevas oportunidades
dentro de la comunidad.




