Los incendios forestales están dejando una huella más profunda de la que muchos imaginan. Más allá de arrasar árboles y cambiar el paisaje, también destruyen el alimento y refugio de cientos de especies de aves que dependen del bosque seco tropical para sobrevivir.
Esta preocupante realidad motivó una investigación liderada por Paula Sarmiento Garnica, magíster en Biología, quien estudió durante años el impacto del aumento de incendios en el Tolima y cómo estos afectan las comunidades de aves. El análisis incluyó imágenes satelitales, registros históricos y trabajo de campo en cerca de 20 municipios.
El estudio se concentró en una zona de Honda que sufrió un incendio de más de 1.200 hectáreas. Allí se compararon áreas quemadas y no afectadas, evaluando la presencia de aves, sonidos, vegetación y disponibilidad de alimento.
Los resultados sorprendieron: más que la estructura del bosque, lo que determina la presencia de aves es la comida disponible. Entre las más perjudicadas están los colibríes, altamente dependientes del néctar y vulnerables cuando desaparecen las flores tras el fuego.
Aunque algunas especies insectívoras encuentran oportunidades entre árboles quemados, los expertos advierten que la pérdida de colibríes también pone en riesgo la reproducción de numerosas plantas y el equilibrio del ecosistema.



