Desean promover un proyecto que fortalece pequeños negocios en municipios del Tolima.
Un total de 150 tenderos del Tolima están viviendo una transformación en sus negocios gracias a la segunda fase del Programa de Fortalecimiento liderado por la Gobernación, una estrategia que busca dinamizar la economía popular y brindar nuevas oportunidades a quienes dependen de las tiendas de barrio.
Desde municipios como Ibagué, El Espinal, Suárez, San Luis, Rioblanco, Chaparral y Prado, los beneficiarios accedieron a formación, herramientas y capital semilla, lo que representa un impulso clave para la sostenibilidad de sus emprendimientos. Esta iniciativa, desarrollada en conjunto con el Centro de Productividad del Tolima, reconoce el papel esencial de los tenderos como motores económicos locales.
El programa no solo entregó recursos, sino que apostó por el conocimiento. A través de formación virtual, los participantes fortalecieron sus habilidades en gestión administrativa, finanzas, servicio al cliente y estrategias de comercialización, además de recibir orientación en normatividad sanitaria y transformación digital.
La gobernadora destacó que este proceso no termina aquí, sino que marca el inicio de un acompañamiento continuo. La meta, según indicó, es ampliar el alcance del programa y llegar a más municipios del departamento, respondiendo a las necesidades reales de los tenderos, quienes requieren desde estanterías hasta equipos tecnológicos para mejorar sus ventas.
Uno de los aspectos más destacados de esta estrategia es su enfoque social. Madres cabeza de familia, cuidadoras y población vulnerable fueron priorizadas, permitiendo que muchas familias encuentren en sus tiendas una fuente estable de ingresos y crecimiento.
Además de la formación, los beneficiarios recibieron dotación que mejora sus condiciones de trabajo y aumenta su productividad. Historias como la de Luz Marina Chitiva reflejan el impacto directo en los hogares, donde estos negocios representan el sustento diario y la posibilidad de generar empleo.
El programa también fortalece el tejido comunitario, ya que las tiendas funcionan como puntos de encuentro y apoyo en los barrios, consolidándose como espacios clave dentro de la economía popular del Tolima.


