Ibagué, entre el desempleo y los discursos

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Columna de Opinión

Otra vez Ibagué aparece en los titulares como una de las ciudades con mayor desempleo del país. Esto ya no es sorpresa; lo verdaderamente llamativo es la facilidad con la que el gobierno local logra convertir una mala noticia en un discurso lleno de optimismo. Según ellos, no es que falte empleo, es que “vamos avanzando”, aunque nadie sepa muy bien hacia dónde.

Ibagué esta llena de jóvenes con títulos, cursos y diplomados que terminan acumulando experiencia en entrevistas, pero no en trabajos estables. El empleo formal escasea, pero sobran los anuncios oficiales, las mesas de trabajo y las fotos para redes sociales presentando proyectos que suenan muy bien, pero que pocas veces se sienten en el bolsillo de la gente. En esta ciudad hay más eventos sobre empleo que empleos reales.

El emprendimiento se volvió la excusa perfecta; cada problema se responde con una charla motivacional y una capacitación, pero sin crédito, sin acompañamiento real y sin mercados donde vender. Nos dicen que emprendamos, pero nos dejan solos cuando toca pagar arriendo, impuestos y servicios.

También está la desconexión entre estudiar y trabajar… cada año salen nuevos profesionales, pero las oportunidades no crecen al mismo ritmo. Muchos terminan yéndose de Ibagué, no por gusto, sino por necesidad, llevándose talento que aquí hace falta.

Ibagué no necesita más discursos optimistas ni promesas recicladas en cada administración. Necesita gestión real, decisiones claras y empleo estable. Por más que repitan que todo va bien, la realidad de quienes buscan y buscamos un buen trabajo, sigue siendo la misma, y esa no se arregla con discursos.


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