Señalan a alias ‘Senover’ de causar inseguridad y generar peligro en comunidad rural.
El temor se instaló en caminos y viviendas dispersas de la zona rural de Rovira, donde habitantes de Cucal y San Pacho decidieron romper el silencio. Lo hicieron tras semanas de episodios inquietantes, narrados en reuniones comunitarias y comunicados informales, que describen comportamientos reiterados considerados amenazas directas contra la convivencia. Las versiones coinciden en un patrón persistente que alteró rutinas, obligó a cerrar puertas temprano y sembró desconfianza entre vecinos acostumbrados a la tranquilidad campesina.
Según testimonios, un individuo que se conoce con el alias de ‘Senover’ habría protagonizado actos de acoso contra mujeres solas, con conductas calificadas como obscenas y perturbadoras. Se habla de exhibiciones indebidas, persecuciones breves y presencia insistente en senderos utilizados diariamente por familias y estudiantes. La alarma creció cuando relatos incluyeron a niñas, generando indignación y miedo profundo. Varias personas afirman que la rápida reacción de potenciales víctimas evitó consecuencias mayores, aunque el riesgo permanece latente.
Las denuncias agregan que el sujeto consume y presuntamente vende estupefacientes, situación que agravaría tensiones y atraería dinámicas violentas a un entorno históricamente pacífico. Vecinos aseguran haberlo visto merodear viviendas desde áreas boscosas, observando movimientos y horarios. Esa conducta incrementó la sensación de vigilancia permanente y llevó a modificar recorridos, encuentros sociales y actividades cotidianas, afectando la vida comunitaria y la economía doméstica.
El miedo a represalias explica el uso de canales anónimos para reportar hechos. Habitantes sostienen que existirían advertencias intimidantes dirigidas a quienes informen a autoridades, lo que refuerza el clima de zozobra. Aun así, líderes sociales y juntas de acción comunal consolidaron información y elevaron un llamado urgente para que la policía nacional y las instituciones encargadas, puedan intervenir con celeridad este caso.
Referentes locales piden patrullajes frecuentes, pedagogía preventiva y acompañamiento psicosocial sostenido. Consideran indispensable esclarecer identidades, evaluar denuncias y restablecer confianza institucional. También solicitan iluminación básica en las carreteras, control territorial y presencia constante en horarios críticos. La expectativa comunitaria apunta a resultados verificables, cronogramas públicos y canales seguros de seguimiento, evitando estigmatizaciones.
El pedido incluye a Policía, Fiscalía, ICBF y Comisaría de Familia, con énfasis en protección de mujeres y menores. Paralelamente, la comunidad adoptó medidas temporales: acompañamiento vecinal, restricciones de tránsito infantil y comunicación constante.




