Las fuertes lluvias registradas recientemente en el municipio de Puerto Tejada evidenciaron una vez más las deficiencias en el sistema de alcantarillado, provocando inundaciones que afectaron a distintos barrios y sectores del municipio. La acumulación de agua en calles y avenidas generó molestias y dificultades para la movilidad de los habitantes, así como riesgos para viviendas y comercios, especialmente en las zonas más vulnerables.
Los vecinos han señalado que, además de la falta de mantenimiento, la obstrucción de los sumideros responde a la acumulación de residuos en las calles. En este sentido, Aura Amparo Matheus expresó su preocupación: “La responsabilidad es de todos. ¿Cómo es posible que se arroje la basura a las calles? Se comen un chicle, un helado, salen de las discotecas, en fin, todo lo tiran a los sumideros. Cómo no nos vamos a
inundar así”, comentó, reflejando la frustración de quienes sufren las consecuencias de la acumulación de desechos. De manera similar, Zuñiga Epe Gisela añadió que las jornadas de limpieza pierden efectividad si no se corrige la conducta de quienes arrojan basura a las vías públicas:
“Si no arrojaran tanta basura todo sería diferente, pero hay muchas personas que tiran lo que comen al piso y eso hace que las alcantarillas se tapen. Pueden hacer limpieza, pero si se siguen haciendo lo mismo, de nada sirve”, señaló.
La situación ha despertado un llamado generalizado a la acción comunitaria y al cuidado de los espacios públicos. Los habitantes proponen organizar jornadas de limpieza y vigilancia ciudadana, con el objetivo de mantener despejados los sumideros y reducir los riesgos durante temporadas de lluvia. Asimismo, destacan la importancia de combinar estas acciones con un mantenimiento constante de la infraestructura de
drenaje por parte de los operadores del servicio de aseo y la municipalidad.
El fenómeno climático dejó un mensaje claro para la región: la prevención de inundaciones requiere corresponsabilidad entre la comunidad y quienes gestionan los servicios urbanos, así como un cambio cultural en el manejo de los residuos. Mientras se promuevan hábitos de cuidado del entorno y se fortalezcan estrategias de mantenimiento, los sectores de Puerto Tejada podrán afrontar las lluvias con mayor resiliencia, reduciendo los impactos negativos y protegiendo la calidad de vida de la población.


