Residentes denunciaron a implicados por disturbios nocturnos que alteraron la convivencia.
En Ibagué, la segunda etapa del barrio Jordán se convirtió en escenario de una disputa que rápidamente se viralizó en redes sociales y encendió la polémica en las calles. La confrontación entre vecinos y el grupo de apoyo a conductores conocido como Picaminosos 420 dejó al descubierto tensiones que, según los residentes, venían acumulándose desde hacía dos semanas.
La controversia estalló cuando Carolina Bernal, residente del sector, difundió un video en el que señalaba que la llegada del colectivo había traído consigo noches interminables de ruido, motos encendidas y reuniones que se prolongaban hasta la madrugada. El material audiovisual generó un efecto dominó: otros residentes se sumaron a la denuncia, asegurando que la tranquilidad del barrio había quedado en entredicho.
Los testimonios recogidos por medios locales coincidieron en que las familias se sienten afectadas por lo que describen como “perturbaciones constantes”. Padres de familia, trabajadores y adultos mayores manifestaron que el descanso se convirtió en un lujo imposible. “Dos, tres, cuatro de la mañana y seguimos sin poder dormir”, relató uno de los afectados en entrevista con El Irreverente Ibagué.
La inconformidad llevó a varios vecinos a radicar solicitudes ante la Alcaldía, pidiendo verificar los permisos de funcionamiento del grupo en una zona residencial. La queja principal no se centra en la labor social de los Picaminosos, sino en el impacto de su presencia permanente en un espacio destinado al descanso.
Desde el otro lado, el líder del colectivo, Carlos Suárez, rechazó las acusaciones y las calificó como “denuncias falsas”. Explicó que la organización opera como una red de apoyo a conductores, brindando asistencia en accidentes, varadas y emergencias, en coordinación con autoridades y organismos de socorro. Además, destacó que han realizado entregas de mercados, ropa y útiles escolares en comunidades vulnerables.
Suárez aclaró que el grupo lleva seis meses en la ciudad y que apenas hace quince días establecieron su sede en el barrio Jordán. Según su versión, el conflicto se originó por desacuerdos con una vecina y ya se encuentra en proceso legal.
Mientras tanto, en redes sociales abundan mensajes de respaldo hacia el colectivo, resaltando su papel en emergencias viales y actividades solidarias. Sin embargo, los residentes insisten en que la problemática no tiene que ver con la misión del grupo, sino con la convivencia diaria.
Las autoridades locales citaron a una diligencia policial para finales de enero de 2026, en la que se espera avanzar hacia una mediación institucional que permita equilibrar el derecho al trabajo con el derecho al descanso.


