La tensión se apoderó del Concejo de Cajamarca durante una sesión de control político sobre seguridad vial.
El concejal Jonathan Arévalo lanzó fuertes declaraciones contra los agentes de tránsito del municipio, acusándolos de estar más pendientes del celular que de salvar vidas. Sus palabras, cargadas de indignación, encendieron la polémica y dejaron al descubierto presuntas fallas en el trabajo de quienes deberían garantizar la seguridad en las vías.
Arévalo aseguró que varios uniformados prefieren evitar el sol o la lluvia antes que cumplir con su deber de prevención y control. La denuncia, que rápidamente se convirtió en tema de conversación, puso en evidencia la falta de compromiso de los agentes y el riesgo que esto representa para conductores y peatones. “Más pendientes del celular que de salvar vidas”, fue la frase que desató la controversia y que marcó el tono de la discusión.
El corredor vial que conecta al Tolima con el Quindío es uno de los más transitados de la región, con miles de vehículos circulando cada día. La advertencia del concejal resulta especialmente delicada, pues esta carretera ha sido escenario de múltiples accidentes que han dejado víctimas fatales y lesionados. La comunidad exige mayor presencia y control, temiendo que la negligencia denunciada pueda derivar en nuevas tragedias.
La sesión del Concejo se tornó tensa, con voces que respaldaron la denuncia y otras que pidieron prudencia. Sin embargo, el mensaje fue claro: los ciudadanos no aceptan que quienes deben velar por la seguridad se distraigan con el celular mientras la vida de cientos de personas está en juego.
El llamado de Arévalo busca que las autoridades municipales y departamentales tomen cartas en el asunto. La exigencia es contundente: mayor compromiso, disciplina y vigilancia en las vías. La denuncia no solo expone un problema de actitud, sino también un riesgo latente que amenaza la tranquilidad de quienes transitan por este corredor estratégico.
La comunidad espera respuestas rápidas y acciones concretas. El concejal dejó claro que no se trata de un ataque personal, sino de un clamor ciudadano que exige respeto por la vida. La polémica apenas comienza, y todo indica que el tema seguirá generando debate en Cajamarca.



