El CTI, recopiló elementos probatorios y realizó el levantamiento del cuerpo.
Un hecho que ha generado conmoción en pleno centro de Tunja quedó al descubierto en las últimas horas, cuando una persona dedicada al reciclaje encontró un feto dentro de una caneca de basura mientras realizaba su recorrido habitual por la carrera 10 con calle 11, una de las zonas comerciales más transitadas de la ciudad.
De acuerdo con la información conocida hasta el momento, el ciudadano alertó de inmediato a la Policía Nacional de Colombia tras percatarse del contenido del recipiente. Uniformados llegaron minutos después al sitio, aseguraron el perímetro y restringieron el paso de peatones y comerciantes mientras se activaron los protocolos judiciales correspondientes.
Posteriormente, personal de criminalística adelantó la inspección técnica del lugar, recopiló elementos materiales probatorios y realizó el levantamiento para trasladar el cuerpo a Medicina Legal, donde se practicará la necropsia que permita establecer con precisión la edad gestacional, las causas del deceso y otras circunstancias clave para la investigación.
Hasta el momento, las autoridades no han revelado información sobre posibles responsables ni han confirmado detalles adicionales sobre cómo ocurrió el abandono. Tampoco se ha informado si existen registros en cámaras de seguridad del sector que puedan aportar pistas. Las diligencias quedaron a disposición de la autoridad competente, que deberá determinar si se trató de un aborto clandestino, un parto extrahospitalario o un posible hecho punible.
El procedimiento se desarrolló en medio del asombro de comerciantes, trabajadores formales e informales y transeúntes que a esa hora transitaban por el centro histórico. Algunos expresaron preocupación por la gravedad del hallazgo y por la necesidad de que el caso no quede en la impunidad.
Más allá del impacto inmediato, el caso abre nuevamente el debate sobre el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, la educación en planificación familiar y las condiciones sociales que pueden estar detrás de este tipo de hechos. Sin anticipar conclusiones, corresponde a las autoridades esclarecer con rigor técnico lo sucedido, garantizando el debido proceso y evitando juicios prematuros.
Por ahora, el silencio institucional marca el ritmo de la investigación. La ciudadanía espera resultados claros y oportunos que permitan entender cómo un hecho de esta magnitud terminó expuesto entre residuos sólidos en una de las esquinas más concurridas de Tunja. Mientras avanzan las indagaciones, el caso se suma a los episodios que evidencian profundas fracturas sociales que no pueden ser ignoradas.




