La reciente difusión de piezas publicitarias en las que el exsenador Richard Aguilar promete impulsar proyectos viales en el occidente de Boyacá desató una ola de críticas que va más allá del debate sobre infraestructura. El centro de la controversia no es únicamente la necesidad histórica de mejorar la conectividad en esa provincia, sino el peso de los procesos judiciales que rodean su nombre y el de su entorno político. Aguilar, aparece en mensajes donde plantea fortalecer corredores estratégicos y dinamizar la economía regional mediante inversión en carreteras. No obstante, sectores ciudadanos han cuestionado la coherencia entre esas promesas y las investigaciones que enfrenta por presuntos delitos como concierto para delinquir, interés indebido en la celebración de contratos y contrato sin cumplimiento de requisitos legales, relacionados con su gestión departamental.
El debate se amplifica por los antecedentes del denominado grupo político liderado por el coronel Hugo Aguilar y otros integrantes de su familia, quienes también han afrontado procesos ante altas instancias judiciales. Para críticos, estos antecedentes deberían ser un elemento central en la discusión pública antes de proyectar nuevas iniciativas de inversión.
Voceros opositores sostienen que no se trata de un ataque personal, sino de exigir claridad frente al manejo de recursos públicos. Argumentan que la confianza ciudadana se construye con transparencia y que cualquier propuesta de obras debe ir acompañada de respuestas concretas sobre los cuestionamientos pendientes.
Por su parte, otros sectores insisten en que el principio de presunción de inocencia debe prevalecer y que será la justicia la que determine responsabilidades. Señalan que las regiones necesitan soluciones estructurales y que el debate no debería frenar propuestas de desarrollo.
Sin embargo, en el escenario político regional, la discusión ya está instalada. La polémica reabre el análisis sobre la llegada de estructuras tradicionales a nuevos territorios y sobre el impacto que los antecedentes judiciales pueden tener en la credibilidad de las promesas públicas. Mientras tanto, las propuestas viales quedan bajo el escrutinio ciudadano, en un contexto donde la confianza institucional se convierte en el principal factor de juicio político.




