Desde tempranas horas, el emblemático Parque Manuel Murillo Toro se convirtió en un hervidero humano. Cientos de docentes del Tolima, acompañados por aprendices del SENA, universitarios y representantes sindicales, coparon el corazón de Ibagué para exigir lo que llaman un “salario mínimo vital”. La multitud respondió al llamado del sindicato de educadores y protagonizó un plantón que paralizó la rutina matutina en el centro de la ciudad.
Con pancartas, consignas y discursos encendidos, los manifestantes aseguraron que su lucha busca hacer cumplir el artículo 53 de la Constitución, que consagra principios de trabajo digno y remuneración justa. La protesta no solo reunió a maestros, sino también a diversos sectores sociales que ven en el debate salarial una batalla por la subsistencia diaria ante el alto costo de vida.
En medio de la concentración hizo presencia el concejal Andrés Zambrano, quien lanzó fuertes cuestionamientos contra el Consejo de Estado por las decisiones relacionadas con el decreto del salario mínimo. El cabildante afirmó que la discusión no puede reducirse a una cifra fría, sino que debe centrarse en garantizar que las familias puedan cubrir la canasta básica sin sacrificios extremos. Además, insistió en que esta movilización no obedece a intereses electorales, sino a una deuda histórica desde la Constitución de 1991.
Los asistentes advirtieron que permanecerán varias horas en el punto central de la capital tolimense y no descartan nuevas jornadas de protesta si no hay respuestas claras. La exigencia es contundente: un salario que realmente alcance para vivir con dignidad. Mientras tanto, el centro de la ciudad sigue siendo escenario de una presión social que promete seguir dando de qué hablar.



