La controversia estalló en Mariquita tras la exhumación de 44 cuerpos realizada por el párroco Alexander Moreno Daza en el cementerio municipal.
El sacerdote explicó que la decisión obedeció a problemas de aguas residuales en la bóveda, aunque aseguró que no existía emergencia sanitaria. Autoridades recordaron que este tipo de procedimientos requieren autorización oficial. Cindy Nova, la coordinadora del Tolima de búsqueda de personas desaparecidas, señaló que la actuación buscaba proteger los restos, pero insistió en la necesidad de cumplir protocolos establecidos.
La comunidad expresó sorpresa y preocupación por la manera en que se llevó a cabo la exhumación, señalando que este tipo de decisiones deben ser informadas previamente para evitar confusión y malestar entre los familiares de los difuntos. Además, pidieron que se garantice un manejo respetuoso y transparente en todos los procesos relacionados con el cementerio.
Las autoridades locales anunciaron que se revisarán los procedimientos internos y que se fortalecerá la coordinación con entidades de salud y justicia, con el fin de evitar que situaciones similares se repitan. También se comprometieron a brindar acompañamiento a las familias afectadas y a garantizar que los restos sean tratados con dignidad.


