Ruiz enfrenta reclamos, tras inseguridad y pérdidas materiales en válida de motos.
El rugir de los motores terminó opacado por denuncias graves que sacudieron a Lérida durante un evento de motovelocidad que prometía emoción y terminó dejando molestia, pérdidas económicas y desconfianza. Lo que debía ser una jornada deportiva para aficionados y competidores de varios departamentos derivó en un reclamo colectivo contra la organización del evento, a cargo de Juan Pablo Ruiz, luego de que varios vehículos estacionados resultaran desvalijados sin explicaciones claras ni responsables visibles.
Según relataron los afectados, al menos tres automotores fueron dejados en un parqueadero improvisado frente al cementerio municipal, por el cual cancelaron una tarifa previamente acordada. Las personas que recibieron el dinero portaban chalecos alusivos al evento, lo que generó confianza entre los asistentes que jamás imaginaron terminar la noche sin poder encender sus carros.
Al finalizar la jornada deportiva, los propietarios encontraron computadores y baterías ausentes, piezas fundamentales para el funcionamiento de los vehículos. El impacto fue inmediato, pues varios competidores quedaron varados en el municipio, lejos de sus hogares, enfrentando gastos inesperados y una sensación de abandono total. Las víctimas calcularon daños económicos elevados, asegurando que cada automotor sufrió afectaciones significativas por la sustracción de componentes originales, algunos recientemente adquiridos. La suma final, según indicaron, supera con facilidad varios millones, una carga imposible de asumir para quienes viajaron únicamente a competir.
Más de diez personas resultaron perjudicadas por el hecho, varias provenientes de otros territorios, quienes señalaron inconsistencias en los recibos entregados y ausencia absoluta de acompañamiento tras el descubrimiento del hurto. Algunos incluso hablaron de presunta complicidad o suplantación, hipótesis que aumentaron la indignación colectiva. Ante el silencio inicial, los afectados exigieron respuestas inmediatas y soluciones concretas que les permitan recuperar sus pertenencias o al menos recibir compensaciones. La presión ciudadana se concentra ahora en un pronunciamiento oficial de la Liga de Motociclismo del Tolima, entidad señalada como responsable de esclarecer lo ocurrido.
Mientras esperan explicaciones, la molestia crece en redes sociales, donde circulan testimonios y fotografías de los daños. Para muchos, el episodio dejó en entredicho la organización de eventos deportivos en el municipio y encendió alertas sobre la seguridad ofrecida a visitantes y participantes.


