Según información oficial, los hombres se entregaron voluntariamente a las autoridades en una zona rural del municipio de Argelia, manifestando su intención de acogerse a los programas de reintegración del Gobierno Nacional.
Durante el proceso, se incautaron armas y material de intendencia que pertenecían al grupo disidente. Las autoridades destacaron que este hecho refleja la efectividad de las operaciones militares y las estrategias de presión social implementadas en la región.
Con esta desmovilización, las Fuerzas Militares reiteraron su compromiso de continuar con las acciones que permitan recuperar la tranquilidad y la presencia institucional en el Cañón del Micay, una de las zonas más afectadas por la confrontación armada en el suroccidente del país.


