En juego las tarifas de las busetas

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Aranda analiza bajar pasajes mientras transportadores advierten posibles bloqueos.

La posibilidad de que la tarifa del transporte público en Ibagué baje volvió a sacudir a la ciudad tras la aparición de un audio que circuló como pólvora entre conductores y empresarios. La grabación, atribuida a un presunto propietario de busetas, dejó al descubierto un tono de advertencia que encendió las alarmas por eventuales bloqueos viales si la Alcaldía toma una decisión que afecte al sector. El material se conoció en medio del ambiente tenso que rodea la discusión del pasaje urbano y cuando el inconformismo ciudadano ya había puesto el tema en la agenda pública.

En el registro de voz se escucha a un hombre plantear la posibilidad de “tomarse las calles” si se concreta una reducción del valor actual del pasaje. El argumento central gira alrededor del impacto económico que tendría la medida sobre empresas familiares, vehículos y obligaciones financieras. La frase repetida refleja la presión interna que vive el gremio y el temor de perder rentabilidad.

El contenido del audio menciona que el ajuste que hoy se discute podría revertir un incremento previo de 400 pesos, equivalente al 13,8 %, lo que para algunos transportadores sería un golpe directo a su sustento. En el mensaje se insiste en que el sector cumple con requisitos legales y que no se trata de enriquecimiento, sino de supervivencia económica. La circulación del archivo se dio cuando se hablaba de reuniones clave y posibles movilizaciones en la ciudad.

Este hecho tomó mayor relevancia luego de un evento público donde líderes sindicales, voceros del transporte y veedores ciudadanos anunciaron que esperarían una reunión con la alcaldesa para plantear formalmente una reducción del pasaje. En ese escenario, los representantes de la comunidad insistieron en que un aumento considerado justo sería de 200 pesos, cifra reiterada en distintos espacios y que mantiene en vilo a usuarios y empresarios.

A la polémica se sumaron declaraciones de César Martínez, gerente de la Cooperativa Tolimense de Transportes Expreso Ibagué, quien advirtió que una reducción podría traducirse en la suspensión del servicio. Según explicó, propietarios de varias empresas acordaron no operar si la Alcaldía decide bajar la tarifa, dejando los vehículos parqueados como medida de presión. Martínez recordó que el incremento anterior se definió antes de conocerse el aumento del 23 % del salario mínimo, lo que desgastó costos.

El directivo rechazó que exista sobrecosto en la tarifa actual y defendió la comparación con otras ciudades. El debate continúa mientras la ciudad espera una decisión oficial definitiva.


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