El incremento del 23 % en el salario mínimo encendió las alertas en sectores intensivos en mano de obra como los contact centers y las compañías de tercerización de servicios, que aseguran enfrentar mayores costos operativos. Representantes del gremio señalan que el ajuste, aunque orientado a mejorar el ingreso de los trabajadores, podría generar presiones financieras que afecten la sostenibilidad de miles de puestos de trabajo.

Según voceros del sector, el empleo juvenil sería uno de los más vulnerables ante este escenario, debido a que muchos jóvenes acceden a su primer trabajo precisamente en estas actividades. Las empresas advierten que, sin medidas de alivio o incentivos, podrían verse obligadas a frenar nuevas contrataciones, reducir turnos o replantear operaciones para mantener su competitividad.
Desde el ámbito laboral y económico, expertos proponen abrir espacios de diálogo entre el Gobierno y los empresarios para evaluar alternativas que protejan el empleo sin desconocer los derechos salariales. Entre las opciones planteadas están apoyos a la formalización, alivios en cargas no salariales y políticas focalizadas que permitan mitigar el impacto del aumento en sectores estratégicos para la generación de trabajo joven.


