La minería ilegal pone en alerta al municipio por graves afectaciones ambientales.
La fiebre del oro volvió a encender las alarmas en el sur del Tolima. Lo que para algunos representa ganancias rápidas, para otros significa una herida abierta en el corazón verde de Ataco. Retroexcavadoras, dragas y maquinaria pesada han irrumpido sin permiso en zonas protegidas, dejando a su paso un panorama desolador que hoy preocupa a autoridades y comunidades.
De acuerdo con la Corporación Autónoma Regional del Tolima, a cargo de Olga Alfonso Iannini,la extracción ilícita ya ha arrasado extensas áreas de bosque, comprometiendo ecosistemas estratégicos que tardaron décadas en consolidarse. Las operaciones ilegales no solo destruyen la cobertura vegetal, sino que también alteran de forma drástica los cauces de los ríos Atá y Saldaña.
El informe técnico advierte que la intervención directa en los lechos ha incrementado la turbidez del agua y modificado la dinámica natural de los sistemas hídricos. Esto impacta no solo la calidad del recurso para consumo humano y agrícola, sino también la supervivencia de especies que dependen de condiciones específicas para alimentarse y reproducirse.
El Estudio de Evaluación Regional del Agua (ERA) encendió aún más las alertas al revelar la riqueza biológica que está en juego. En la cuenca de estos ríos se han identificado decenas de especies de peces, macroinvertebrados y perifiton, varias de ellas únicas en el territorio. La remoción de sustratos está destruyendo microhábitats esenciales y fragmentando cadenas ecológicas enteras.
Ante el avance de esta actividad ilícita, el Gobierno Nacional activó un plan de choque integral con intervención prioritaria en Ataco. La estrategia contempla controles estrictos a puntos de extracción, operativos contra maquinaria pesada y la instalación de un Puesto de Mando Unificado Ambiental y Social.
El Ejército Nacional y la Policía, a través de la Sexta Brigada y la Dirección de Carabineros y Protección Ambiental, ya desplegaron acciones conjuntas en zonas rurales de difícil acceso. El coronel Arnold Esneider Pérez Linares confirmó que se han intensificado patrullajes y procedimientos para inutilizar equipos utilizados en la explotación ilegal.
Las autoridades aseguran que la ofensiva será sostenida. Sin embargo, el reto es enorme: frenar una economía clandestina que se infiltra en territorios vulnerables y amenaza con borrar la riqueza natural de Ataco si no se detiene a tiempo.




