El perturbador origen del popular mito de los zombis

Los fanáticos de los muertos vivientes están de júbilo por el estreno de la serie de televisión “The Walking Dead: The Ones Who Live”, una producción que se desprende de la famosa franquicia sobre zombies.
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Pero más allá de que a la serie no le haya gustado a los críticos, lo cierto es que ha quedado claro el poder de convocatoria que tiene la franquicia “The Walking Dead”.

La serie original, que se produjo desde 2010 hasta 2022, se convirtió en uno de los grandes títulos de las series que se transmitían por cable, por la que se ha intentado revivir de distintas maneras.

Y eso tiene un motivo: las historias de zombis tienen la particularidad de revivir.

De volver de su propia muerte.

Pero, ¿cuál es el origen de estas historias que fascinan a muchas personas alrededor del mundo?

Es usual situar como el principio de todo a la película de George Romero, de 1968, “La noche de los muertos vivientes”.

Lo curioso es que esta película, considerada de bajo presupuesto, nunca utiliza la palabra zombi, además de ser una adaptación muy libre de la novela de vampiros de Richard Matheson “Soy Leyenda”, en la que el último hombre con vida intenta encontrar una cura para un virus que propagan los vampiros.

Pero un libro, “La historia de las películas de zombis”, sugiere un inicio más remoto: “El zombi blanco” del director Victor Halperin que fue estrenada en 1932.

Esta película fue estrenada en medio de dos estrenos que se harían famosos: la adaptación de las historias de Drácula y Frankenstein que hicieron los estudios Universal.

Ahora, en “El zombi blanco” hay muchas explicaciones laboriosas sobre el zombie y su origen para la audiencia estadounidense, porque transporta a la cultura popular una serie de creencias que hay en Haití y las Antillas Francesas.

Hay una especulación de que la palabra “zombi” proviene de las lenguas que se hablan en África Occidental -por ejemplo, ndzumbi significa “cadáver” en mitsogo y nzambi significa “espíritu de la persona muerta” en kongo.

Y de esta región del mundo fueron transportados miles de personas para trabajar como esclavos en las plantaciones de azúcar en las Indias Occidentales ubicadas en el mar Caribe, cuyo beneficio económico a partir del abuso de estas personas permitió que Francia e Inglaterra se convirtieran en poderes globales.

Aunque los africanos trajeron con ellos su religión, la ley francesa exigía que se convirtieran al catolicismo, lo que originó una serie de religiones sintéticas que terminaría conociéndose como vudú en Haití, obayi en Jamaica o la santería en Cuba.

¿Qué es un zombi? En Martinica y Haití, puede ser un término general para denominar un espíritu o un fantasma, o cualquier presencia extraña durante la noche que puede tomar distintas formas.

Pero gradualmente se ha fusionado con el concepto o creencia de que un bokor o chamán pueden revivir a las personas que mueren a través de pociones secretas o magia y convertirlas en sus esclavos.

De hecho, el zombi es el resultado lógico de ser esclavo: sin voluntad, sin nombre y atrapado en una labor que no tiene final.

El amanecer de los muertos

Las naciones imperiales del norte se obsesionaron con el vudú en Haití por una buena razón.

Las condiciones en la colonia francesa eran muy lamentables, la tasa de mortalidad entre los esclavos era tan alta que eventualmente se rebelaron de sus amos e iniciaron una revolución en 1791.


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