El Oud se extrae de un árbol llamado Aquilaria. Cuando este árbol se infecta con determinado hongo, produce una resina deliciosamente perfumada y de color oscuro para defenderse. Esto es lo que se conoce como Oud, tanto la resina como el aceite esencial que se extrae de ella al cabo de 20-25 años y que es lo que se emplea en los perfumes. Es muy difícil sacarlo de manera natural puesto que hay muy pocos árboles de Aquilaria. De estos pocos árboles solo un 2% se infecta de manera natural.
Existen en el mercado distintos grados de calidad. Lo comprobarás si viajas a Emiratos Árabes, a Marruecos, a Pakistán… Allí encontrarás perfumes con este raro ingrediente por 100 euros y también por 10. Esto se explica porque actualmente existen técnicas para infectar a los árboles de Aquilaria de manera artificial e incluso procesos químicos con los que generar moléculas de aromas que imitan al tan preciado Oud. Además, sólo un 2% escaso de los árboles de Aquilaria producen Oud, es decir, se infectan con el hongo de manera natural.
También puedes leer: Tom Ford: alta perfumería
De ellos, sólo es de alta calidad el de los árboles más longevos, a su vez bastante escasos. En cuanto a su sostenibilidad, los expertos explican que este árbol se encuentra actualmente en amenaza de extinción por tala incontrolada. El que utilizamos en Carner procede de plantaciones laosianas en las que los troncos se inoculan manualmente y de forma natural, y provienen de una organización respetuosa con el medioambiente y los trabajadores. El Oud de Laos es el más preciado y es el que denominamos como Oud Palao.
El aroma del oud no es fácil de describir. Huele a madera y a dulce. Sus notas son únicas, con vocación unisex y no están pensadas para discretos: los expertos le atribuyen un acorde animal, muy sensual y notas ahumadas, amaderadas, elegantes, cálidas y dulces a la vez, misteriosas, con notas de resina y de humo. El secreto está en saber combinarlo para crear perfumes únicos, algunos más verdes, otros más ahumados. En definitiva, es una fragancia única.
Sigue leyendo: Perfumes: ¿sentirte sexy te hace antifeminista?


