El invento de un joven irlandés que elimina hasta el 93% de los microplásticos del agua usando un imán casero

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La contaminación por microplásticos se ha convertido en una de las crisis ambientales y sanitarias más complejas del siglo XXI. Sin embargo, una de las soluciones más prometedoras no surgió de un laboratorio multimillonario, sino de la curiosidad de un joven en las costas de Irlanda. Fionn Ferreira, apasionado por el océano y alarmado por el impacto de los residuos sintéticos en el ecosistema marino, logró diseñar un método casero y altamente efectivo para limpiar el agua mediante el uso de un líquido magnético e imanes.

El método destaca por su simplicidad técnica, bajo costo y alto impacto ecotoxicológico, prescindiendo por completo de químicos nocivos o sistemas de filtrado tradicionales que suelen saturarse rápidamente.

La inspiración de Ferreira nació al analizar investigaciones previas sobre el uso de polvo de magnetita para la contención de derrames de petróleo en el mar. Preguntándose si el mismo principio físico-químico podría aplicarse a los polímeros sintéticos, el inventor combinó óxido de hierro magnetizado con aceite vegetal.

Esta mezcla dio como resultado un ferrofluido, un líquido magnético que aprovecha la naturaleza no polar tanto del aceite como de los microplásticos. Al ingresar al agua, el líquido se adhiere fuertemente a las partículas plásticas microscópicas. Posteriormente, al introducir un imán convencional en la mezcla, el ferrofluido —junto con todos los microplásticos atrapados— es atraído magnéticamente hacia el exterior, dejando el recurso hídrico libre de impurezas.

Tras realizar más de 5.000 pruebas de laboratorio, el método demostró una tasa de extracción de entre el 87% y el 93% de los microplásticos presentes en las muestras.

La técnica no genera residuos tóxicos secundarios ni requiere de filtros mecánicos de alto costo operativo.En 2019, con tan solo 18 años, Ferreira fue galardonado con el Gran Premio de la Feria de Ciencias de Google, obteniendo una beca de 50.000 dólares para financiar sus estudios universitarios.

Tras graduarse en química por la Universidad de Groningen, en los Países Bajos, Ferreira, con 22 años, trabaja de la mano con la Universidad de Texas para escalar su tecnología. El objetivo actual es adaptar este principio magnético para integrarlo directamente en los procesos de las plantas de tratamiento de agua potable y aguas residuales a nivel global.


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