Ante la polémica por el aumento en la tarifa del transporte público en Ibagué, la tensión crece en las calles y en el debate político local. Desde la administración municipal se alzaron voces fuertes para rechazar lo que consideran una manipulación del descontento ciudadano. El secretario de Movilidad Ricardo Rodríguez calificó de canallas a quienes, según él, están convocando protestas con fines políticos, usando el bolsillo de los usuarios como bandera de confrontación.
El funcionario explicó que el incremento no obedece a caprichos ni decisiones improvisadas. Aseguró que la tarifa fue calculada con base en un componente técnico, sustentado en la normativa nacional, que contempla fórmulas y variables de costos como combustible, mantenimiento y operación del servicio. Recalcó que no se trata de una medida política ni arbitraria, sino de un ajuste necesario para garantizar la sostenibilidad del sistema.
En medio de la controversia, el secretario denunció desinformación, mentiras y engaños alrededor del tema. Señaló que Ibagué se encuentra entre las ciudades con tarifas más económicas del país y que, a diferencia de capitales como Bogotá, Cali o Medellín, no cuenta con subsidios que amortigüen el valor del pasaje. Esta situación, dijo, agrava el panorama financiero del transporte colectivo.
Pese al ambiente caldeado, la administración aseguró garantías para el diálogo con sindicatos y organizaciones sociales. Afirmó que las puertas están abiertas para escuchar inquietudes legítimas y que ya se han respondido más de diez derechos de petición. Convirtió el tema en lucha política personal; solo enciende ánimos y confunde a la ciudadanía.




