El Puerto de Buenaventura, que maneja el 40 % de la carga de comercio exterior de Colombia, enfrenta una grave amenaza para su competitividad debido a la falta de inversión en infraestructura crítica. La profundización del canal de acceso a la bahía, necesario para permitir la entrada de buques de mayor tamaño, sigue siendo una obra pendiente, lo que pone en riesgo el futuro del puerto y, por ende, el desarrollo económico de la región.
El canal de Buenaventura tiene una profundidad de 12,5 metros, insuficiente para recibir los grandes barcos de carga que surcan los mares del mundo, cuyo calado mínimo es de 16 a 17 metros. A pesar de ser una necesidad urgente para asegurar su competitividad, la falta de voluntad política para financiar y ejecutar este dragado está afectando gravemente la posición del puerto en el mercado internacional.
Mientras tanto, otros puertos de la región, como el de Posorja en Ecuador y el de Chancay en Perú, continúan ganando terreno, ya que tienen las condiciones adecuadas para recibir los buques de mayor capacidad. En los últimos dos años, el Puerto de Buenaventura ha visto una caída del 9,9 % en el movimiento de contenedores, mientras que Guayaquil y Posorja han experimentado crecimientos del 17,2 % y 27,3 %, respectivamente. Con la inauguración del megapuerto de Chancay a finales de 2024, la competencia por parte de estos puertos será aún mayor.
Esta crisis no solo afecta a la competitividad del país, sino que también tiene repercusiones directas en la economía local de Buenaventura. La ciudad enfrenta una tasa de desempleo del 24,6 %, un 80 % de la población no tiene acceso a agua potable permanente, y la pobreza extrema afecta al 82 % de sus habitantes. Si el puerto no recibe la inversión necesaria, las condiciones de vida en la ciudad seguirán empeorando, y la oportunidad de mejorar el desarrollo social de la región se desvanecerá.
El Puerto de Buenaventura, uno de los motores más importantes de la economía nacional, necesita urgentemente la ejecución del dragado para mantener su relevancia en el comercio internacional y garantizar un futuro próspero para la ciudad y sus habitantes. Sin esta inversión, Colombia podría perder una de sus mayores ventajas geográficas, al estar ubicada en el Pacífico, la principal ruta comercial del mundo.




