En medio de la compleja situación de orden público que atraviesan varios municipios del Cauca, las comunidades se unieron este fin de semana en una jornada simbólica para encender una luz por la vida, un acto colectivo que busca reafirmar la esperanza y rechazar la violencia que persiste en el territorio.
Habitantes de zonas urbanas y rurales participaron con velas, faroles y mensajes de solidaridad en encuentros comunitarios, caminatas y pequeños actos culturales que se realizaron simultáneamente en distintas localidades. Líderes sociales, jóvenes, organizaciones indígenas y familias afectadas por el conflicto coincidieron en que este tipo de espacios son necesarios para fortalecer el tejido social y recordar que la vida debe estar por encima de cualquier interés armado.
Durante la actividad, se elevó un llamado al Gobierno Nacional y a los actores en confrontación para priorizar el respeto a la población civil, garantizar la seguridad y avanzar en medidas que reduzcan los riesgos para quienes viven en áreas particularmente afectadas.
Los participantes destacaron que, pese a la incertidumbre y los episodios recientes de violencia, el Cauca sigue demostrando su capacidad de resistencia y su compromiso con la construcción de paz desde las comunidades



