La gobernadora encendió alarmas por riesgos sanitarios en municipios turísticos del Tolima.
La administración departamental mantiene una vigilancia extrema frente a la situación de salud pública por fiebre amarilla, especialmente en el oriente del departamento, donde el flujo de visitantes aumenta de cara a la Semana Santa. Tras un extenso Puesto de Comando Unificado que se prolongó hasta el pasado fin de semana, las autoridades confirmaron que ya se están tomando decisiones urgentes para evitar una posible expansión del virus.
En municipios como Melgar y Carmen de Apicalá, considerados altamente vulnerables por su dinámica turística, el riesgo es mayor. En este último ya se confirmó un caso de fiebre amarilla, lo que encendió las alertas entre las autoridades sanitarias, teniendo en cuenta la llegada masiva de viajeros que buscan descanso y actividades religiosas.
La mandataria departamental advirtió que el principal reto es garantizar la seguridad sanitaria sin frenar la economía. Por ello, se activaron equipos preventivos en puntos estratégicos para proteger tanto a residentes como a visitantes. Las acciones incluyen controles viales permanentes, vigilancia epidemiológica reforzada y campañas de prevención dirigidas a turistas.
Además, el viernes 27 de marzo a las 2:30 p.m. se realizó un Consejo Departamental de Gestión del Riesgo, donde se definió un plan integral para la temporada. En este espacio se articularon esfuerzos entre entidades de salud, organismos de socorro y fuerza pública, con el objetivo de contener cualquier posible brote.
Las medidas no solo se concentran en el turismo. El sector agropecuario también será prioridad, especialmente en municipios que atraviesan la cosecha cafetera. Las autoridades buscan proteger a los recolectores, quienes trabajan en zonas rurales donde el riesgo de contagio puede incrementarse.
Se implementarán protocolos específicos de salud, incluyendo jornadas de vacunación, seguimiento médico y recomendaciones para reducir la exposición al virus. Paralelamente, continúan las visitas técnicas de inspección en Melgar, con el fin de evaluar condiciones sanitarias y reforzar acciones preventivas.
La gobernación insiste en que la meta es clara: permitir que las actividades económicas y turísticas continúen, pero bajo estrictos controles que eviten una emergencia mayor en plena temporada alta.




