Lo que comenzó como una serie de talleres de pintura terminó convirtiéndose en un espacio donde decenas de estudiantes encontraron una nueva forma de expresar aquello que muchas veces resulta difícil decir con palabras. Así quedó evidenciado durante la clausura del proyecto Herencia viva, manos que sanan, saberes que transforman, desarrollado con estudiantes de sexto grado de la Institución Educativa Santa Rosa.
Para Keny Sotelo, docente orientadora de la Fundación Educativa Muñoz Aragón, el proceso fue mucho más allá del aprendizaje artístico. Según explicó, la iniciativa permitió que los participantes trabajaran el reconocimiento y manejo de sus emociones a través de la creación. “Fue un proyecto que permitió que ellos pudieran expresar aquello que no pueden hablar, aquello que no pueden decir a otros. Plasmar, crear y recrear un dibujo para finalmente convertirlo en una pintura sobre lienzo”, señaló.
La propuesta, ganadora de la Convocatoria Municipal de Concertación Cultural, reunió a 40 estudiantes en un proceso formativo donde el arte se convirtió en una herramienta para fortalecer habilidades emocionales, promover la convivencia y transformar experiencias difíciles en expresiones creativas.
Durante varios meses, los participantes exploraron técnicas artísticas mientras reflexionaban sobre sus sentimientos, sus relaciones con los demás y las formas de resolver conflictos de manera pacífica.
Los resultados fueron visibles durante la jornada de clausura, en la que estudiantes, docentes y familias apreciaron una exposición colectiva construida a partir de obras individuales. En cada cuadro quedaron plasmados mensajes relacionados con la paz, la unidad, el respeto y el trabajo en equipo.
Sara Valentina Becerra, estudiante participante, destacó que el proceso le dejó importantes aprendizajes sobre el manejo de las emociones. “Aprendimos que uno puede manejar los temas muy civilizadamente y que no todo es a los golpes”, expresó.
La iniciativa fue ejecutada por la Fundación Educativa Muñoz Aragón y contó con el respaldo de la Secretaría de Cultura y Turismo. Más allá de las obras expuestas, el proyecto dejó una enseñanza que seguirá acompañando a los estudiantes: el arte también puede ser un camino para sanar, dialogar y construir mejores formas de convivencia.




