Para cientos de familias rurales del Cauca, diciembre no representa únicamente una época de celebración, sino uno de los meses más difíciles del año en términos económicos. La disminución de ingresos, el aumento del costo de vida y las dificultades para acceder a empleo temporal profundizan una situación de vulnerabilidad que se arrastra desde meses atrás.
Campesinos de distintos municipios relatan que los precios de productos básicos como alimentos, útiles escolares y transporte aumentan de forma significativa en esta temporada, mientras sus ingresos se mantienen estables o incluso disminuyen. En muchos hogares, el cierre del año coincide con deudas pendientes y con la necesidad de priorizar gastos esenciales sobre otras necesidades.
La situación se vuelve más compleja para familias que dependen de economías informales o del trabajo jornalero, actividades que tienden a reducirse en diciembre. La falta de oportunidades laborales obliga a algunos miembros del hogar a migrar temporalmente a zonas urbanas o a asumir empleos precarios.
Otro factor que incide es la limitada cobertura de servicios públicos en áreas rurales, lo que encarece la vida cotidiana. En varias veredas, el acceso irregular a energía, agua potable o transporte incrementa los costos y dificulta la comercialización de productos agrícolas.
Líderes comunitarios señalan que la época decembrina evidencia con mayor claridad las brechas sociales existentes entre el campo y la ciudad. Mientras algunos sectores celebran con abundancia, otros deben recurrir a estrategias de subsistencia para cubrir lo básico.
A pesar del panorama adverso, las comunidades rurales mantienen prácticas de solidaridad, como el intercambio de alimentos y el apoyo vecinal. Sin embargo, advierten que estas redes, aunque valiosas, no suplen la necesidad de soluciones estructurales que garanticen condiciones de vida dignas más allá de la temporada festiva.


