El Ministerio del Trabajo frenó una presunta masacre laboral en Celsia en Ibagué, aunque 37 empleados fueron despedidos sin justa causa.
El líder sindical Fernando Neira denunció tensión, afectaciones mentales y posibles irregularidades. La entidad ordenó suspender nuevas salidas y vigilar a la empresa. Señalan que planeaban cerca de 70 despidos. El caso tendría implicaciones judiciales. Se espera pronunciamiento del CEO Ricardo Sierra Fernández sobre estos hechos y responsabilidades empresariales. También habría correos dirigidos a trabajadores vulnerables, lo que agrava la denuncia pública en curso.
La Procuraduría advirtió que la compañía debe abstenerse de continuar con estas prácticas y respetar las asociaciones sindicales. Los sindicatos aseguran que detrás de las decisiones empresariales existe un plan de reducción masiva que pondría en riesgo la estabilidad de cientos de familias tolimenses. La presión social y mediática busca evitar que se repitan estas medidas arbitrarias y garantizar que los derechos laborales sean protegidos en la región.


