Durante la sesión más reciente del Concejo de Neiva, los ediles de la ciudad expusieron las difíciles condiciones en las que desarrollan su labor, dejando en evidencia múltiples carencias que afectan su trabajo comunitario. La intervención más contundente fue la de Ángela Daza, representante del corregimiento de Las Ceibas, quien denunció la falta de respaldo por parte de la administración municipal.
La edil explicó que, pese a ser el primer enlace entre la ciudadanía y el Estado, su gestión se realiza en medio de limitaciones económicas. Indicó que los recursos que reciben resultan insuficientes, ya que deben asumir de su propio bolsillo gastos básicos como transporte, papelería y otros insumos necesarios para cumplir sus funciones.
Además, advirtió sobre retrasos en los pagos, señalando que hasta finales de marzo no habían recibido los honorarios correspondientes a los primeros meses del año. Esta situación, afirmó, impacta directamente la estabilidad de sus familias, teniendo en cuenta que muchos dependen exclusivamente de estos ingresos.
Daza también cuestionó la ausencia de herramientas tecnológicas que faciliten su trabajo y alertó sobre presuntas presiones hacia quienes hacen públicas estas problemáticas. Finalmente, pidió al Concejo ejercer vigilancia sobre la Dirección de Participación Ciudadana y garantizar condiciones dignas para el ejercicio de esta labor comunitaria.




