La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a aumentar después de que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, ordenara la salida de la delegación iraní que permanecía en Nueva York tras la Asamblea General de las Naciones Unidas. La medida se produjo en un momento especialmente delicado, cuando los contactos indirectos entre Washington y Teherán no lograban avances suficientes para destrabar los principales puntos de la crisis.
La situación, sin embargo, tiene un matiz importante. No se trató simplemente de una revocación general de visas o permisos de estancia para toda la delegación. Según funcionarios estadounidenses citados por medios como Associated Press y Axios, Washington ordenó que la delegación abandonara Estados Unidos de inmediato después de considerar que las conversaciones se habían estancado y que la Asamblea General ya había terminado.
Además, durante el fin de semana se produjo un nuevo episodio: dos integrantes de la delegación iraní fueron expulsados de Estados Unidos después de que, según un funcionario estadounidense, permanecieran en Nueva York pese a la orden de salida. Uno abandonó el país el viernes por la noche y el otro el sábado por la mañana.
El episodio evidencia el deterioro de las relaciones entre Washington y Teherán y llega mientras Catar intenta mantener abiertos los canales diplomáticos para evitar una nueva escalada del conflicto.
¿Qué ocurrió con la delegación iraní?
El punto de partida fue la presencia de la delegación iraní en Nueva York con motivo de la 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, viajó a Estados Unidos junto con el ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, y otros funcionarios. Washington había concedido visas para permitir su participación en la Asamblea General, aunque bajo importantes restricciones de desplazamiento y otras condiciones.
Pezeshkian abandonó Nueva York después de su intervención ante Naciones Unidas, pero Araghchi permaneció algunos días más. La razón estaba relacionada con los contactos diplomáticos que se estaban desarrollando indirectamente entre Irán y Estados Unidos con la mediación de Catar.
El objetivo era intentar encontrar una salida a varios de los asuntos que mantienen enfrentados a ambos gobiernos: la guerra, la situación del estrecho de Ormuz, las sanciones económicas estadounidenses y el futuro del programa nuclear iraní.
Sin embargo, las conversaciones no produjeron el avance que Washington esperaba.
Según funcionarios estadounidenses citados por Associated Press, Rubio decidió que Araghchi y su delegación debían abandonar Nueva York después de que las reuniones del fin de semana con mediadores cataríes terminaran sin resultados significativos.
Un funcionario estadounidense explicó que la administración consideraba que la delegación había permanecido en el país más tiempo del necesario debido a que la Asamblea General ya había terminado.
Irán niega que su delegación haya sido expulsada
Teherán ofreció una versión diferente de los acontecimientos.
La misión de Irán ante Naciones Unidas rechazó que la delegación hubiera sido expulsada de Estados Unidos y sostuvo que su salida estaba prevista desde antes.
De acuerdo con la misión iraní, el itinerario contemplaba que la delegación abandonara Nueva York el lunes 28 de septiembre. Ese calendario, aseguró Teherán, había sido comunicado al Departamento de Estado estadounidense el 17 de septiembre.
Por esa razón, Irán calificó de infundadas las versiones según las cuales Washington había obligado a los diplomáticos a abandonar el país debido al fracaso de las negociaciones.
La diferencia entre ambas versiones es relevante porque muestra que Washington y Teherán no solo mantienen desacuerdos sobre los asuntos sustanciales de la guerra, sino también sobre lo ocurrido durante sus contactos diplomáticos.
No obstante, el posterior caso de los dos diplomáticos que permanecieron en Nueva York complicó todavía más la situación.
Dos diplomáticos iraníes fueron expulsados posteriormente
El 3 de octubre surgió una nueva información que distingue el episodio de la salida de Araghchi del caso de otros integrantes de la delegación.
Según un funcionario estadounidense citado por Axios, dos miembros de la delegación iraní permanecieron en Nueva York varios días después de que el Departamento de Estado hubiera ordenado a toda la delegación abandonar Estados Unidos.
Washington comunicó nuevamente a la misión iraní el viernes que sabía que los dos diplomáticos continuaban en Nueva York y les exigió abandonar inmediatamente el país.
Uno de ellos salió el viernes por la noche y el segundo lo hizo el sábado por la mañana. La administración estadounidense describió el episodio como una expulsión después de que los funcionarios no hubieran cumplido la orden inicial.
Esto significa que, aunque Irán rechaza que la delegación completa haya sido expulsada, sí existe un episodio posterior en el que Estados Unidos afirma haber expulsado a dos miembros de la delegación por no acatar la orden de salida.
¿Por qué eran tan importantes las conversaciones?
Los contactos desarrollados en torno a la Asamblea General tenían una importancia mucho mayor que una simple reunión diplomática.
Estados Unidos e Irán buscan resolver una serie de cuestiones vinculadas al conflicto que mantiene a la región en una situación de extrema tensión.
Entre los principales asuntos se encuentran:
- El futuro de la guerra entre Estados Unidos e Irán.
- La reapertura del estrecho de Ormuz.
- Las sanciones económicas impuestas a Teherán.
- Los activos iraníes congelados.
- El programa nuclear iraní.
- La posibilidad de establecer nuevas negociaciones formales.
- Las garantías de seguridad exigidas por Irán.
- El papel de los países mediadores, especialmente Catar y Pakistán.
Las negociaciones han sido indirectas, es decir, Washington y Teherán no han mantenido necesariamente conversaciones cara a cara de manera continua. En distintos momentos, intermediarios han transmitido propuestas entre ambas partes.
Catar confirmó el 29 de septiembre que continuaba trabajando como mediador entre Estados Unidos e Irán y que durante los días anteriores había habido reuniones e intercambio de mensajes entre las dos partes, incluidos contactos realizados en Nueva York durante la Asamblea General.
El estrecho de Ormuz, uno de los principales puntos de conflicto
Uno de los asuntos más delicados de las conversaciones es el estrecho de Ormuz, una vía marítima fundamental para el transporte internacional de energía.
Irán ha vinculado la reapertura del estrecho a una serie de condiciones que incluyen compromisos estadounidenses y el cumplimiento de acuerdos alcanzados anteriormente.
En los últimos días, Teherán ha insistido en que el estrecho no será reabierto completamente hasta que se cumplan determinadas condiciones. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Baqer Qalibaf, señaló que la posición de Irán está relacionada con el cumplimiento de los compromisos incluidos en el memorando alcanzado previamente entre ambas partes.
La cuestión tiene repercusiones que van mucho más allá de Estados Unidos e Irán.
El estrecho es una de las rutas marítimas más importantes para el comercio energético mundial. Cualquier interrupción prolongada puede afectar el suministro de petróleo y gas y ejercer presión sobre los precios internacionales.
De hecho, los mercados ya han reaccionado a la incertidumbre. Reuters informó el 28 de septiembre que los precios del petróleo habían subido debido a las preocupaciones por las interrupciones del suministro y a la decisión estadounidense de rechazar una propuesta iraní relacionada con la reapertura del estrecho.
Irán presentó una propuesta para reabrir el estrecho
Durante las conversaciones de septiembre, Teherán presentó una propuesta para avanzar hacia la reapertura del estrecho de Ormuz y retomar negociaciones más amplias.
Según Reuters, el plan iraní contemplaba un proceso de siete días que debía conducir a la reapertura del estratégico paso marítimo y posteriormente a nuevas negociaciones.
La propuesta estaba acompañada de exigencias relacionadas con el fin de las hostilidades y el alivio de determinadas medidas estadounidenses contra Irán.
El gobierno de Donald Trump rechazó algunas de las condiciones planteadas por Teherán. Trump también negó públicamente informaciones según las cuales Estados Unidos habría ofrecido un alivio de sanciones a cambio de concesiones iraníes.
Esta diferencia sobre qué condiciones deben cumplirse primero se ha convertido en uno de los principales obstáculos para avanzar.
El programa nuclear iraní sigue sobre la mesa
Otro de los grandes problemas es el programa nuclear de Irán.
Washington mantiene desde hace años una fuerte presión sobre Teherán para limitar sus capacidades nucleares y garantizar que el programa iraní no avance hacia la fabricación de un arma nuclear.
Irán, por su parte, sostiene que su programa nuclear tiene fines pacíficos y ha exigido que cualquier negociación contemple también el levantamiento de las sanciones que afectan a su economía.
La cuestión se ha vuelto todavía más complicada por la pérdida de confianza entre ambas partes.
Teherán considera que necesita garantías de que cualquier acuerdo alcanzado con Washington será respetado. Estados Unidos, mientras tanto, exige compromisos verificables y mecanismos que permitan comprobar el cumplimiento de los acuerdos.
Por eso, incluso si Washington y Teherán consiguen regresar a la mesa de negociaciones, alcanzar un acuerdo definitivo podría requerir meses de conversaciones.
Catar intenta evitar una ruptura completa del diálogo
A pesar del enfrentamiento, el hecho de que Catar continúe actuando como intermediario demuestra que los canales diplomáticos no están completamente cerrados.
El Gobierno catarí confirmó que mantiene contactos con ambas partes y que busca acercar sus posiciones. También destacó la importancia de una solución pacífica y de la mediación para reducir las tensiones.
Reuters informó además que los mediadores cataríes seguían trabajando para transmitir propuestas entre Teherán y Washington después de que las conversaciones desarrolladas durante la Asamblea General no consiguieran un acuerdo.
El papel de Catar resulta especialmente importante porque Estados Unidos e Irán mantienen una relación extremadamente deteriorada y sus representantes tienen dificultades para establecer un canal directo y estable.
¿La salida de los iraníes significa el fin de las negociaciones?
No necesariamente.
Aunque la orden de salida y la posterior expulsión de dos diplomáticos representan un nuevo deterioro en la relación bilateral, los esfuerzos de mediación continúan.
El propio ministro iraní Abbas Araghchi señaló que Teherán esperaba recibir la respuesta estadounidense a través de Catar. Reuters informó el 29 de septiembre que el canciller iraní había indicado que las conversaciones con mediadores cataríes habían servido para preparar nuevas propuestas que serían transmitidas a Washington.
Esto permite distinguir entre el fracaso de una ronda específica de conversaciones y el cierre definitivo de la vía diplomática.
El problema es que cada nuevo episodio de confrontación reduce el margen de confianza necesario para negociar.
Una relación marcada por una profunda desconfianza
La crisis actual no apareció de manera repentina durante la Asamblea General de la ONU.
Washington y Teherán llevan años enfrentados por el programa nuclear iraní, las sanciones estadounidenses, la presencia militar estadounidense en Medio Oriente y el apoyo iraní a diferentes grupos armados de la región.
El acuerdo nuclear de 2015, conocido como Plan de Acción Integral Conjunto, había establecido límites al programa nuclear iraní a cambio de un alivio de sanciones. Sin embargo, Estados Unidos se retiró del acuerdo durante la primera administración de Donald Trump en 2018.
Desde entonces, los intentos de reconstruir un acuerdo han estado marcados por una enorme desconfianza.
La situación se volvió todavía más grave con el conflicto militar de 2026, que elevó el riesgo de una confrontación prolongada y convirtió al estrecho de Ormuz en uno de los principales puntos de presión entre ambos países.
¿Qué puede ocurrir ahora?
La salida de la delegación iraní de Nueva York deja un escenario complicado.
Por un lado, Washington busca demostrar que no está dispuesto a mantener indefinidamente conversaciones que, desde su perspectiva, no producen resultados. La decisión de Rubio también envía una señal de presión hacia Teherán.
Por otro lado, Irán intenta mantener abiertas las posibilidades de negociación y utiliza a Catar y otros intermediarios para transmitir propuestas a Estados Unidos.
La situación puede evolucionar principalmente en tres direcciones.
La primera sería una reactivación de las negociaciones, con Catar y otros países como intermediarios. En ese escenario, ambas partes tendrían que encontrar una fórmula para avanzar simultáneamente en el estrecho de Ormuz, las sanciones y el programa nuclear.
La segunda sería una prolongación del estancamiento, con contactos diplomáticos limitados pero sin un acuerdo concreto. Esta posibilidad mantendría la incertidumbre sobre el comercio energético y aumentaría la presión económica sobre Irán.
La tercera, y más peligrosa, sería una nueva escalada militar si los esfuerzos diplomáticos fracasan completamente.
El propio desarrollo de los últimos días muestra que esta posibilidad no puede descartarse. Reuters señaló que las conversaciones habían avanzado poco, mientras que los mediadores cataríes seguían intentando mantener abierto el diálogo.
Un nuevo episodio de tensión entre Washington y Teherán
La salida de la delegación iraní de Nueva York representa, por tanto, mucho más que un problema administrativo relacionado con visas.
El episodio se produjo precisamente cuando ambos países intentaban utilizar el escenario de Naciones Unidas y la mediación internacional para encontrar una salida a una crisis de enorme alcance.
Estados Unidos sostiene que Marco Rubio ordenó que la delegación iraní abandonara el país después de que las negociaciones se estancaran y de que la Asamblea General concluyera. Irán, en cambio, afirma que la salida estaba programada y había sido comunicada previamente a Washington.
A esto se suma el hecho confirmado por fuentes estadounidenses de que dos integrantes de la delegación permanecieron en Nueva York y posteriormente fueron expulsados después de que Washington reiterara la orden de salida.
La disputa refleja la fragilidad de la relación entre ambas potencias y deja abierta una pregunta central: ¿podrán los mediadores recuperar el diálogo antes de que el estancamiento diplomático desemboque en una nueva escalada militar?
Por ahora, Catar mantiene sus esfuerzos de mediación y Teherán asegura que continúa dispuesto a negociar bajo determinadas condiciones. Washington, sin embargo, mantiene una posición de fuerte presión sobre el Gobierno iraní. El desenlace dependerá en buena medida de si ambas partes consiguen superar el principal obstáculo que ha marcado la crisis: la falta de confianza sobre qué compromisos deben cumplirse primero y qué garantías tendrá cada lado de que el otro respetará un eventual acuerdo.



