Dejaron incapacitado a joven payanés, de por vida

Juan Andrés Fernández Yamoza, víctima.
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Juan Andrés Fernández Yamoza, un joven de 25 años, ha sido víctima de una serie de abusos e injusticias en el Batallón José Hilario López, según relata su padre, Jorge Luis Fernández. Juan Andrés ingresó a la institución el 1 de noviembre de 2017 y, tras un incidente trágico en diciembre, donde un rayo impactó a aproximadamente 77 soldados, su vida cambió drásticamente. Desde ese momento, el joven no volvió a ser el mismo, sufriendo daños que lo dejaron incapacitado para cumplir con las exigencias del batallón.

A pesar de su delicada condición, Juan Andrés continuó en la institución durante seis meses más, durante los cuales su padre asegura que sufrió maltrato físico y psicológico. “Le reventaban la ceja porque no podía cumplir órdenes. No podía ni caminar”, afirma Jorge Luis. A pesar de que le diagnosticaron varicoceles y le programaron una operación, el mayor del batallón le informó a su padre que no había contrato para esos procedimientos y que debía realizarlos en Cali. Sin embargo, poco después, fue enviado a una zona de combate en El Bordo, Patía, lo que preocupó profundamente a su familia.

Desesperación

Los padres de Juan Andrés acudieron a la Defensoría del Pueblo en busca de ayuda. Aunque recibieron un documento que solicitaba su retorno a Popayán, el batallón se negó a actuar, argumentando la falta de transporte. Finalmente, decidieron ir por su hijo, hasta zona de combate. Una vez de regreso en Popayán, la situación no mejoró; Juan Andrés siguió sufriendo abusos durante otros siete meses hasta que finalmente fue operado. Posteriormente, fue llevado a Bogotá con la promesa de un tag cerebral, pero las cosas tomaron un giro inesperado.

Al poco tiempo, su familia descubrió que Juan Andrés estaba en un centro psiquiátrico, amarrado y maltratado. Su diagnóstico posterior fue devastador: psicótico agudo, dejándolo con una condición similar a la de un «niño con retardo mental». A pesar de buscar ayuda legal, su familia ha enfrentado más manipulación que apoyo, con diagnósticos erróneos y tratamientos que han empeorado su salud mental. Hoy, Jorge Luis Fernández clama por justicia, ya que ni el batallón ni el sistema de salud han asumido su responsabilidad. Su mayor deseo es proporcionar a su hijo una vida digna, ya que el joven requiere de atención prioritaria, dada la condición que ahora padece, pero la lucha continúa sin respuesta.


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