El Concejo Municipal de Neiva cerró 2025 bajo la presidencia de Juan Carlos Parada con un balance que expone falencias en la gestión, marcada por debates presupuestales eternos y controles políticos que no resuelven problemas estructurales. Enfocada en adiciones millonarias y vigencias futuras, la administración dejó un legado de promesas incumplidas en infraestructura, educación y medio ambiente, criticado por concejales opositores como ineficiente y opaca.
Buena parte del año se centró en ajustes presupuestales, como la adición de 11.255 millones y el traslado de 41.808 millones, ponenciados por Lina Guzmán. Sin embargo, bajo Parada, estas decisiones generaron dudas sobre ejecución. Concejal Roberto Escobar denunció la ausencia de estudios topográficos en alcantarillado, evitando sobrecostos, mientras Mauricio Rojas cuestionó cronogramas en San Antonio de Anaconia. El Acuerdo 010, a cargo de Parada, incorporó 17.600 millones del Sistema General de Participaciones, pero sin avances visibles en salud y educación, revelando una gestión reactiva que priorizó números sobre resultados tangibles.
Vigencias
La autorización de vigencias para programas sociales, como el Alimentación Escolar con 29.399 millones para 2026, fue aprobada, pero Alejandro Serna criticó retrasos en obras educativas como el Cacique Pigoanza. Parada, como presidente, no impulsó seguimientos estrictos, dejando contratos en limbo y recursos atascados. El empréstito de 80.000 millones, heredado, desató debates por falta de claridad fiscal, con concejales exigiendo detalles sobre deuda que la administración evadió, alimentando sospechas de opacidad.
Control Político
El control a proyectos estratégicos falló estrepitosamente. Miller Osorio expuso el incumplimiento nacional en el río Las Ceibas, con 28.000 millones evaporados, dejando 105 asentamientos en riesgo. Parada no evitó que una tutela forzara respuestas de Infraestructura, destacando inacción. En movilidad, la ausencia de un plan de descongestión urbana fue admitida, y la PTAR acumula 4.319 millones en consultorías inútiles. Héctor Osorio y Roberto Escobar propusieron redirecciones, pero la Mesa Directiva, bajo Parada, priorizó formalismos como la elección del contralor, ignorando urgencias.
Cierre con Renuncias
El año culminó con la elección de Dagoberto Gómez como nuevo presidente, tras la renuncia de Lourdes Mateus. Este cambio evidencia el desgaste de una gestión polémica, criticada por irregularidades en la Universidad Surcolombiana y falta de transparencia. Parada deja un Concejo dividido, con deudas pendientes que hipotecan el futuro de Neiva, urgiendo una auditoría profunda para evitar que la ciudad pague los costos de una administración ineficaz y poco accountable.




