El debate sobre las protestas y sus límites volvió a encenderse en el escenario político colombiano tras las declaraciones del politólogo Santiago Henao, quien lanzó una crítica directa contra los llamados “capuchos”, señalando que sus acciones terminan afectando a la misma ciudadanía que dicen defender, lo que ha generado reacciones divididas en distintos sectores sociales y políticos del país.
“Quería decir esto hace tiempo. Ustedes capuchos no defienden al pueblo, están contra él. ¿De qué sirve dañar estaciones y buses que usan estudiantes y trabajadores para las causas sociales?”, expresó Henao, en un mensaje que se viralizó rápidamente en redes sociales, reabriendo el debate sobre la legitimidad de las formas de movilización social y sus impactos en la vida cotidiana de los ciudadanos.
En este contexto, las discusiones sobre la protesta en Colombia continúan polarizadas, ya que mientras algunos analistas consideran que existe un cansancio ciudadano frente a los daños en la infraestructura pública, otros sectores insisten en que reducir el debate a los actos vandálicos invisibiliza las causas estructurales como la desigualdad, el acceso a la educación y las oportunidades laborales, que siguen siendo el origen de muchas manifestaciones sociales en el país.



