La cantidad de recursos que, según el activista Felipe Ramos, se estaría gastando la Alcaldía de Cali en publicidad e influencers ha generado un fuerte debate ciudadano. Ramos publicó en redes sociales que “la cantidad de plata que se está gastando la Alcaldía de Cali en publicidad e influencers no tiene nombre”. Además, muchos ciudadanos cuestionan el uso de dinero público en campañas cuando existen necesidades sociales y económicas más urgentes. Por ello, la crítica ha despertado interés sobre cómo se priorizan los recursos municipales. La discusión se centra en la responsabilidad de la administración frente a la comunidad.
Históricamente, la Alcaldía ha contratado creadores de contenido e influencers para difundir campañas institucionales de salud pública y cultura. Algunos contratos superaron los 150 millones de pesos, generando cuestionamientos de la Procuraduría por presuntas irregularidades en los procesos. Por esta razón, expertos y ciudadanos consideran fundamental evaluar la transparencia de los contratos y la ejecución del presupuesto en publicidad digital. Además, se debate si estas estrategias cumplen un rol prioritario frente a la inversión social directa. La vigilancia ciudadana se vuelve crucial para garantizar el uso responsable del dinero público.
Vecinos, veedores y activistas reclaman que los recursos se destinen a programas sociales, servicios públicos y apoyo a emprendedores locales. Asimismo, resaltan la necesidad de que la inversión en marketing institucional beneficie realmente a la comunidad. Esta situación abre un debate sobre la gestión municipal y la rendición de cuentas. Los ciudadanos esperan que las denuncias motiven revisiones detalladas por parte de entes de control. De esta manera, se busca un equilibrio entre imagen institucional y soluciones a problemas reales de la ciudad.




