Cundinamarca es un departamento lleno de historia, paisajes diversos y lugares que representan la identidad cultural y natural del centro de Colombia. Entre sus sitios emblemáticos se encuentra Zipaquirá, reconocida a nivel mundial por la Catedral de Sal, una obra arquitectónica subterránea construida en el interior de una mina, considerada símbolo de fe, ingenio y patrimonio cultural. Muy cerca está Nemocón, otro municipio minero donde la tradición salinera y los túneles históricos muestran la importancia de este recurso en el desarrollo regional.
La Laguna de Guatavita es uno de los lugares más representativos del legado indígena muisca. Este cuerpo de agua, rodeado de montañas, está ligado a la leyenda de El Dorado y conserva un profundo valor espiritual e histórico. En el ámbito natural, el Parque Nacional Natural Chingaza destaca por sus páramos, lagunas y biodiversidad, además de ser una de las principales fuentes de agua para Bogotá y municipios cercanos.
En la zona occidental se encuentra La Mesa, conocida por su clima templado, miradores y arquitectura tradicional, que la convierten en un destino turístico y cultural importante. Guaduas sobresale por su centro histórico bien conservado y por ser cuna de Policarpa Salavarrieta, figura clave de la independencia colombiana. Sus calles empedradas y casas coloniales evocan el pasado republicano del país.
El Salto del Tequendama, una imponente cascada formada por el río Bogotá, es otro símbolo de Cundinamarca. Este lugar combina valor paisajístico, histórico y ambiental, siendo punto de referencia desde tiempos prehispánicos. Finalmente, municipios como Facatativá, con su Parque Arqueológico Piedras del Tunjo, y Sopó, con su tradición religiosa y gastronómica, completan un conjunto de sitios emblemáticos que reflejan la riqueza cultural, histórica y natural de Cundinamarca
lugares icónicos que representan una ciudad o país, como monumentos, edificios históricos o maravillas naturales, que sirven como símbolos y puntos de referencia para el turismo, destacando la cultura y la identidad local; ejemplos populares incluyen el Cerro de Monserrate en Bogotá, la Torre Eiffel en Francia o la Gran Muralla China, y son clave para entender la historia y el atractivo de un lugar.


