Jairo Palma advierte crisis histórica del algodón en el norte del departamento.
Hubo un tiempo en que el norte del Tolima se vestía de blanco. En municipios como Armero, extensas hectáreas de algodón dominaban el paisaje y movían la economía regional. Era el llamado ‘oro blanco’, símbolo de bonanza, empleo y desarrollo industrial. Hoy, esa imagen parece un recuerdo lejano. Los lotes algodoneros han sido reemplazados por cultivos sustitutos y el entusiasmo por sembrar se desvaneció casi por completo.
De acuerdo con el medio de comunicación Ecos del Combeima, el agricultor Jairo Palma explicó que la crisis no responde a una sola causa. Según él, el golpe comenzó hace cerca de 30 años con la apertura económica. Antes, Colombia producía la mayoría de las telas y confecciones que consumía. Pero la entrada masiva de productos asiáticos, especialmente desde China, debilitó progresivamente la industria textil nacional.
Palma aseguró que el país pasó de tener 27 hilanderías activas a contar hoy con apenas unas pocas. La reducción de la capacidad para transformar el algodón terminó por afectar directamente al productor. “No tenemos a quién venderle el algodón”, afirmó con preocupación.
Más de la mitad del consumo nacional se cubre actualmente con importaciones provenientes de China, Vietnam y Bangladesh. A esto se suma el contrabando y los menores costos de producción en esos países, lo que hace casi imposible competir desde el campo colombiano.
El agricultor también señaló que la eliminación del arancel del 10% a las hilazas, que funcionaba como un escudo parcial para la industria, terminó de cerrar el círculo. Sin protección, la demanda de algodón nacional prácticamente desapareció.
Las cifras reflejan la magnitud del desplome. En los años 80 se sembraban más de 300 mil hectáreas en la costa y cerca de 90 mil en el interior del país. El año pasado, apenas se cultivaron alrededor de 2.000 hectáreas en algunas zonas del interior.
A la crisis se suman factores como la revaluación del peso, los altos costos laborales, las cargas tributarias y las exigencias normativas. Palma advierte que no solo el algodón está en riesgo, sino también cultivos como el arroz y el maíz, cuyos precios bajos dejan a los agricultores sin margen de maniobra.
Para el norte del Tolima, el panorama es incierto. Sin industria que transforme la materia prima ni políticas que fortalezcan la producción local, el ‘oro blanco’ que alguna vez impulsó la economía regional parece extinguirse en silencio.


