Con una ocupación que alcanza el 114 por ciento, el Hospital María Inmaculada puso en marcha un plan de contingencia para responder al incremento en la demanda de servicios de salud. La situación llevó a la institución a adoptar acciones inmediatas con el fin de garantizar la atención oportuna a los pacientes.
El doctor Camilo Díaz, gerente encargado, explicó que dentro de las estrategias implementadas se encuentra la ampliación de la capacidad instalada, así como el fortalecimiento del talento humano en distintas áreas asistenciales. Estas decisiones buscan mitigar el impacto de la sobrecarga en los servicios y evitar afectaciones mayores en la prestación.
De igual forma, se convocó un consejo extraordinario con el Centro Regulador de Urgencias y Emergencias (CRUE), con el propósito de analizar el panorama actual y definir nuevas alternativas que permitan descongestionar el hospital.
Pese al complejo escenario, la institución fue enfática en señalar que continuará prestando los servicios sin restricciones, reiterando su compromiso con la comunidad. El aumento en la demanda ha sido constante en los últimos días, lo que obligó a activar este protocolo especial para mantener la operatividad del centro asistencial.


