Víctor Murillo, vocero principal del sindicato de maestros, ha radicado una exigencia formal ante las autoridades competentes para que la vía al mar sea reconocida oficialmente como una zona de difícil acceso. Esta petición surge tras una serie de evaluaciones técnicas y jurídicas realizadas por el gremio, donde se evidencia que las condiciones actuales de movilidad están vulnerando los derechos laborales de los docentes. Murillo denunció que la congestión vehicular en este corredor estratégico ha llegado a niveles críticos, imposibilitando el cumplimiento normal de las jornadas institucionales programadas. Según el vocero, la infraestructura vial actual no responde a la demanda de flujo vehicular, lo que genera embotellamientos que atrapan a los educadores durante varias horas al día sin una solución a la vista.
Esta situación ha sido puesta en conocimiento de la secretaría de educación para que se tomen medidas administrativas urgentes que mitiguen el impacto negativo. El sindicato sostiene que el reconocimiento legal de esta categoría permitiría acceder a beneficios y garantías que compensen el desgaste físico y económico de los profesionales. La lucha jurídica apenas comienza, pues se requiere un decreto formal que avale esta nueva clasificación territorial para los maestros.
La problemática denunciada por el sindicato describe un escenario donde la congestión obliga a los maestros a realizar trasbordos costosos y peligrosos para llegar a sus puestos de trabajo. Estos desplazamientos adicionales no solo afectan la economía personal de los docentes, sino que también generan un agotamiento acumulado que repercute directamente en la calidad pedagógica dentro de las aulas de clase. Murillo señaló que muchos educadores deben invertir gran parte de su salario en transportes informales o servicios de emergencia para intentar sortear los bloqueos recurrentes en la vía al mar. El retorno a sus hogares se ha convertido en una odisea diaria, retrasando la llegada hasta las siete de la noche en el mejor de los escenarios posibles.

Víctor Murillo, dirigente educativo.




