Más de 17 mil denuncias ambientales registradas entre los años 2020 y 2025 reflejan la magnitud de la crisis ecológica que atraviesa el departamento del Huila. Las cifras, entregadas por CAMILO AGUDELO, director encargado de la CAM, muestran un panorama que combina deterioro acelerado de los ecosistemas, presión sobre los recursos naturales y un incremento preocupante de prácticas ilegales que afectan directamente la estabilidad ambiental del territorio.
Entre las principales infracciones reportadas, la tala ilegal y la intervención no autorizada de bosques ocupan el primer lugar, con 7.200 casos, lo que corresponde al 42 % del total de denuncias. Este fenómeno no solo implica la pérdida de cobertura vegetal, sino que incrementa el riesgo de deslizamientos, erosión, fragmentación de hábitats y alteraciones graves en la fauna asociada. La CAM advierte que estas acciones están vinculadas tanto a la expansión agrícola sin control como a actividades extractivas clandestinas.
El recurso hídrico tampoco escapa a esta crisis. En el mismo periodo se contabilizaron 5.523 reportes por captura irregular de agua, contaminación de fuentes, vertimientos sin permisos y afectaciones directas a quebradas y ríos. Esta problemática se profundiza en zonas donde el crecimiento poblacional y productivo supera la capacidad de regulación de los ecosistemas.
De manera reiterada, la autoridad ambiental señala que es el sur del Huila el que concentra la mayor presión sobre la biodiversidad. Municipios de esta zona presentan patrones sostenidos de afectación que, de no ser controlados, comprometerían incluso la sostenibilidad futura de comunidades rurales dependientes de los servicios ecosistémicos.
Frente a este escenario, la CAM recalca la urgencia de fortalecer las estrategias de prevención, control, vigilancia y educación ambiental, con el fin de frenar el deterioro, promover buenas prácticas y consolidar mayor participación ciudadana en la defensa del patrimonio natural del departamento.



