Puentes alerta sobre el impacto salarial que amenaza restaurantes y comercios formales.
El gremio gastronómico del Tolima encendió las alarmas y habló de un escenario crítico para restaurantes, bares y pequeños comercios que hoy luchan por sobrevivir. Desde la Asociación Colombiana de la Industria Gastronómica, capítulo Tolima, se advierte que el aumento del salario mínimo para 2026, aunque socialmente justo, podría convertirse en una carga insostenible para los empresarios formales si no existen apoyos inmediatos del Estado.
Bajo la presidencia de Edison Puentes, Acodrés Tolima difundió un comunicado en el que reconoce la importancia de proteger el poder adquisitivo de los trabajadores, pero señala que el alza salarial llega en un momento de alta fragilidad económica. Costos de arriendo, servicios públicos, insumos y cargas tributarias ya mantienen al límite a muchos negocios del sector.
Según el gremio, el incremento salarial no llega solo. A este se suman pagos de seguridad social, prestaciones, recargos y obligaciones que golpean con fuerza a quienes operan legalmente. Para muchos establecimientos, especialmente pequeños restaurantes familiares, el margen de maniobra es cada vez menor y la rentabilidad se reduce mes a mes.
Acodrés advirtió que, sin medidas de acompañamiento, numerosos empresarios podrían verse forzados a tomar decisiones drásticas para mantenerse abiertos. Una de ellas, la más dolorosa, sería la reducción de personal, una situación que impactaría directamente el empleo formal en la región y afectaría a cientos de familias tolimenses.
El gremio lanzó un S.O.S. directo a las autoridades locales y territoriales, solicitando alivios económicos, incentivos tributarios y controles reales contra la informalidad. Para Acodrés, resulta injusto que los negocios formales asuman solos el peso de las decisiones nacionales mientras compiten con establecimientos que operan sin cumplir normas laborales ni fiscales.
El pronunciamiento se conoce tras la decisión del Gobierno Nacional de fijar el salario mínimo para 2026 mediante decreto, luego de no alcanzarse un acuerdo entre empresarios y centrales obreras. Aunque la medida fue celebrada por sectores sindicales, en la gastronomía el anuncio cayó como un balde de agua fría.
Desde Acodrés Tolima insistieron en que apoyar al comercio formal no es un favor, sino una estrategia para proteger el empleo, la economía local y el desarrollo turístico del departamento. De no actuar a tiempo, advierten que el cierre de negocios podría convertirse en una realidad visible en calles y zonas comerciales.
El mensaje final del gremio es claro: sin apoyo estatal inmediato, la crisis podría profundizarse, afectar la competitividad regional y debilitar uno de los sectores que más empleo genera y mayor dinamismo aporta a la economía local del Tolima actual.


