Bélgica refuerza los controles fronterizos ante los nuevos movimientos migratorios en Europa

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Bruselas. Bélgica mantiene un sistema de controles internos específicos para combatir la migración irregular y los llamados movimientos secundarios dentro del espacio Schengen, en un contexto europeo marcado por cambios en las rutas migratorias y por la adopción de controles temporales en varios países.

Sin embargo, conviene precisar un aspecto de la información inicial: no hay evidencia en las fuentes oficiales consultadas de que las autoridades de las ciudades de Lieja y Bruselas hayan establecido de manera independiente nuevos controles fronterizos temporales debido a un reajuste de los flujos migratorios procedentes del Mediterráneo.

Lo que sí existe es una política nacional belga de controles internos específicos, iniciada en julio de 2025 y posteriormente prorrogada, que incluye determinados puntos de transporte y vías de circulación. Además, Bruselas y Lieja cuentan con aeropuertos internacionales sometidos a controles fronterizos exteriores dentro del sistema Schengen.

Bélgica mantiene controles internos específicos

Las autoridades belgas comenzaron en julio de 2025 una serie de controles dirigidos a detectar situaciones de residencia irregular y movimientos secundarios de personas que ya habían entrado en territorio europeo.

Las operaciones se desarrollan principalmente en carreteras importantes, estaciones internacionales de tren y autobús, determinados servicios ferroviarios y vuelos dentro del espacio Schengen. En ellas participan la Policía Federal, cuerpos policiales locales y la Oficina de Extranjería.

El objetivo declarado por el Gobierno belga es impedir que el país se convierta en un punto de tránsito para personas que permanecen sin autorización legal en otro Estado miembro o que se desplazan hacia Bélgica después de haber sido registradas o haber solicitado protección internacional en otro país europeo.

En febrero de 2026, Bélgica anunció la extensión de estas operaciones, que inicialmente habían sido implementadas durante 2025. La medida fue presentada como una herramienta para combatir la migración irregular, los movimientos secundarios y determinadas actividades relacionadas con las redes de tráfico de personas.

¿Qué relación tienen Italia y Grecia con los controles?

El Mediterráneo continúa siendo uno de los principales espacios de entrada a Europa para personas que buscan protección internacional o intentan ingresar de manera irregular.

Precisamente, cuando Bélgica anunció sus controles en 2025, las autoridades señalaron como zonas de especial atención algunos movimientos procedentes de países con elevados flujos migratorios, entre ellos Italia y Grecia. Las verificaciones se plantearon principalmente sobre determinadas rutas de transporte que conectan Bélgica con otros países del espacio Schengen.

Esto es importante porque Bélgica, al pertenecer al espacio Schengen, normalmente permite la circulación entre Estados miembros sin controles fronterizos sistemáticos en las fronteras internas.

Por ello, una persona que haya entrado en la Unión Europea a través de un país mediterráneo puede posteriormente desplazarse hacia otros Estados miembros. Este fenómeno es conocido en la legislación y en la política migratoria europea como movimiento secundario.

Los controles belgas están dirigidos, entre otros objetivos, a detectar determinadas situaciones relacionadas con esos desplazamientos.

Lieja y Bruselas tienen un papel importante por sus aeropuertos

Aunque no se ha confirmado la existencia de una nueva operación fronteriza independiente impulsada específicamente por las ciudades de Lieja y Bruselas, ambas cuentan con aeropuertos que desempeñan un papel dentro del sistema belga de control de las fronteras exteriores.

La Policía Federal belga señala que la Policía Aeronáutica es responsable de los controles y la vigilancia de las fronteras exteriores en los seis aeropuertos Schengen del país.

Entre ellos están Brussels Airport y Liège Airport, además de los aeropuertos de Charleroi, Amberes, Ostende-Brujas y Kortrijk-Wevelgem.

En estos puntos se realizan controles de documentación y se detectan, entre otras situaciones, documentos de identidad falsificados. La Policía Aeronáutica también participa en actuaciones relacionadas con la lucha contra el tráfico y la trata de personas.

Por tanto, Bruselas y Lieja sí están vinculadas al sistema de controles fronterizos belga, pero esto no equivale a decir que las administraciones municipales de ambas ciudades hayan impuesto por separado una frontera temporal.

La situación es diferente dentro y fuera de Schengen

Para entender las medidas belgas es necesario diferenciar entre las fronteras exteriores del espacio Schengen y las fronteras internas entre países miembros.

En una frontera exterior, como un aeropuerto desde el que una persona entra al espacio Schengen procedente de un país tercero, se realizan controles fronterizos ordinarios.

En cambio, en una frontera interna entre países Schengen, la regla general es la ausencia de controles fronterizos permanentes.

El Código de Fronteras Schengen permite, bajo determinadas circunstancias, que un Estado restablezca temporalmente controles en sus fronteras internas cuando exista una amenaza grave para el orden público o la seguridad interior. La Comisión Europea señala que estas medidas deben ser excepcionales, necesarias y proporcionales.

Bélgica ha utilizado en cambio controles internos específicos, especialmente en determinados medios de transporte y lugares considerados relevantes para detectar migración irregular, sin que ello signifique necesariamente el restablecimiento de controles fronterizos sistemáticos en todas sus fronteras.

Los controles comenzaron en 2025

La política actual tiene su origen en una decisión anunciada en junio de 2025 y puesta en marcha durante el verano de ese año.

Según información del European Migration Network en Bélgica, durante la primera fase de las operaciones se realizaron más de 25.500 controles. Las autoridades identificaron a 170 personas que viajaban sin documentación válida; 108 fueron remitidas a la Oficina de Extranjería, 23 fueron trasladadas a centros cerrados y 12 fueron devueltas a sus países de origen.

En otra evaluación correspondiente a los primeros meses de la operación, las autoridades habían informado de más de 11.000 personas controladas. Los resultados fueron utilizados para concentrar progresivamente los controles en determinados servicios ferroviarios, considerados por las autoridades como uno de los ámbitos donde las operaciones tenían mayor utilidad.

Estos datos describen las actuaciones administrativas realizadas, pero no permiten por sí solos establecer cuánto han cambiado los flujos migratorios europeos como consecuencia directa de los controles.

Bélgica no es el único país que aplica controles

Las medidas belgas forman parte de un contexto más amplio dentro de Europa.

Varios Estados del espacio Schengen han recurrido en los últimos años a controles temporales en sus fronteras internas por razones relacionadas con migración irregular, seguridad, tráfico de personas u otras amenazas.

La Comisión Europea mantiene un registro actualizado de estas medidas. En septiembre de 2026, por ejemplo, Alemania, Países Bajos, Francia, Austria, Italia y otros Estados tenían notificaciones de controles temporales en diferentes fronteras y bajo diferentes fundamentos jurídicos.

La situación demuestra que la gestión migratoria europea no depende exclusivamente de las medidas tomadas por un solo país. Los movimientos de personas dentro del espacio Schengen pueden generar respuestas coordinadas o paralelas de distintos Estados.

Alemania y Países Bajos también influyen en la situación belga

La posición geográfica de Bélgica hace que los movimientos migratorios también estén relacionados con sus países vecinos.

Los Países Bajos, por ejemplo, han mantenido controles internos temporales en sus fronteras con Bélgica y Alemania. El Gobierno neerlandés anunció en mayo de 2026 que estos controles se mantendrían hasta finales de septiembre de ese año mientras preparaba un nuevo sistema de vigilancia en las zonas fronterizas.

Alemania también mantiene controles temporales en varias de sus fronteras, incluida la frontera con Bélgica, según el registro de la Comisión Europea.

Esto significa que las personas que atraviesan Bélgica hacia otros países pueden encontrarse con controles adicionales dependiendo de la ruta utilizada.

El nuevo sistema europeo de entradas y salidas

A la situación migratoria se suma otro cambio importante: el Entry/Exit System (EES) de la Unión Europea.

El sistema comenzó su funcionamiento completo el 10 de abril de 2026 y registra digitalmente a ciudadanos de países que no pertenecen a la Unión Europea cuando realizan estancias cortas y atraviesan las fronteras exteriores de los países participantes.

El EES registra información del documento de viaje, datos personales, huellas dactilares, imagen facial, además de las fechas y lugares de entrada y salida. También registra las denegaciones de entrada.

El propósito del sistema es mejorar la gestión de las fronteras exteriores, detectar excedentes del período autorizado de estancia y facilitar la identificación de personas que utilizan documentos falsificados.

Las nuevas tecnologías también están generando dificultades

La implementación del EES ha provocado además problemas operativos en algunos puntos fronterizos.

Brussels Airport informó durante marzo de 2026 de importantes retrasos en los controles para pasajeros procedentes de fuera de la Unión Europea. El aeropuerto llegó a reportar esperas de hasta dos horas en las salidas y más de tres horas en las llegadas, además de cientos de pasajeros que perdieron sus vuelos durante un período de varios días.

El aeropuerto atribuyó parte de las dificultades al aumento del tiempo necesario para procesar a cada pasajero y a la disponibilidad de personal en los puestos de control.

La situación llevó al aeropuerto a solicitar una implementación más flexible del sistema y un refuerzo de los efectivos de la Policía Federal destinados a los controles.

Bélgica prepara nuevas herramientas para los controles

El Gobierno belga también está avanzando en mecanismos destinados a utilizar información anticipada sobre los pasajeros.

En julio de 2026, el Consejo de Ministros aprobó un anteproyecto relacionado con el tratamiento de información anticipada de pasajeros (API).

La propuesta contempla un sistema centralizado para recibir información proporcionada por las compañías aéreas y distribuirla posteriormente a las autoridades nacionales encargadas de su análisis. El proyecto también incluye disposiciones relacionadas con la protección de datos personales.

La intención declarada es permitir que las autoridades puedan organizar de manera más eficiente determinados controles y detectar con anticipación posibles situaciones relacionadas con la inmigración irregular.

Un sistema condicionado por las reglas de Schengen

Las autoridades belgas deben aplicar estas medidas dentro del marco jurídico europeo.

La Comisión Europea establece que los controles fronterizos internos no pueden convertirse en una medida permanente utilizada de manera generalizada. Cuando un Estado decide restablecer controles internos, debe justificar la medida y respetar los principios de necesidad y proporcionalidad.

Esto explica por qué las autoridades distinguen entre los controles específicos dentro del territorio belga y los controles formales en las fronteras exteriores del espacio Schengen.

La diferencia también resulta relevante para entender la situación de ciudades como Bruselas y Lieja: sus aeropuertos tienen puestos fronterizos exteriores, mientras que los controles migratorios realizados en carreteras, trenes o determinados servicios internacionales forman parte de las operaciones internas dirigidas por las autoridades nacionales.

Un escenario migratorio que sigue cambiando

La migración hacia Europa continúa dependiendo de múltiples factores: conflictos internacionales, condiciones económicas, redes de tráfico de personas, políticas de asilo, controles fronterizos y decisiones adoptadas por los diferentes Estados.

Los cambios en las rutas del Mediterráneo pueden repercutir en los movimientos posteriores dentro de Europa, pero establecer una relación directa entre un cambio concreto en las llegadas por el Mediterráneo y una determinada operación de control en Bruselas o Lieja requiere datos específicos sobre las rutas y las personas afectadas.

En el caso belga, las fuentes disponibles confirman que el país mantiene controles internos específicos contra la migración irregular y los movimientos secundarios, mientras sus aeropuertos continúan realizando controles de las fronteras exteriores.

Por ello, más que hablar de una nueva frontera temporal establecida por las ciudades de Bruselas y Lieja, la situación actual debe entenderse como parte de una estrategia nacional belga de control migratorio y fronterizo, desarrollada dentro del marco Schengen y conectada con las transformaciones que están experimentando las rutas migratorias europeas.


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