Residentes de la calle 22 Sur con carrera 24 alzaron nuevamente la voz ante una situación que califican como insostenible: las aguas residuales se están mezclando con las lluvias, creando un foco de contaminación que afecta a toda la comunidad. Según Oscar González, habitante del sector, el problema no es reciente, pero en las últimas semanas se ha intensificado al punto de generar malos olores permanentes, presencia de insectos y un riesgo sanitario evidente para niños, adultos mayores y familias enteras.
Los vecinos aseguran que, durante cada aguacero, las alcantarillas colapsan y las aguas negras brotan sin control, recorriendo andenes y filtrándose hacia algunas viviendas. La preocupación crece porque, a pesar de los múltiples reportes y solicitudes elevadas a las autoridades locales, no se observa un plan de intervención ni una respuesta clara que atienda la gravedad del daño ambiental.
Robos constantes
A esta problemática sanitaria se suma un escenario de inseguridad que, según la comunidad, está completamente desbordado. Los robos a transeúntes, bicicletas y viviendas se han vuelto constantes, especialmente en horas de la noche y la madrugada. “Vivimos con miedo. Cada día hay un caso nuevo y no vemos presencia policial suficiente”, relata González, quien asegura que el temor ha cambiado la rutina de muchos vecinos, obligándolos a limitar sus horarios y reforzar medidas caseras de protección.
Los habitantes coinciden en que la combinación de calles contaminadas y un ambiente inseguro está deteriorando la calidad de vida del sector. Por ello, hacen un llamado urgente a la administración municipal, a la empresa encargada del alcantarillado y a la Policía Metropolitana para que actúen de inmediato, revisen la infraestructura, controlen los vertimientos y refuercen los patrullajes.
Mientras no se tomen decisiones concretas, la comunidad siente que vive entre riesgos sanitarios y amenazas constantes, esperando una intervención que coloque fin a una situación que ya superó el límite de lo tolerable.




