Redacción EXTRA
A 23 años de prisión fue sentenciado Alberto Giovanny Avilés Celis, de 47 años, luego de comprobarse su responsabilidad en delitos cometidos entre los años 2009 y 2011. Los hechos ocurrieron en el municipio de Jamundí, mientras ejercía como líder espiritual en una comunidad local. Durante ese tiempo, agredía sexualmente a sus víctimas, aprovechando su posición de confianza. Las investigaciones lograron recolectar pruebas suficientes para imputarle los cargos. Finalmente, fue capturado en el mes de abril de este año.
Avilés Celis vivió gran parte de su vida en Palmira, Valle del Cauca, donde también era conocido por su papel en actividades religiosas. Su imagen pública como guía espiritual generaba respeto y confianza en muchos. Sin embargo, detrás de esa fachada, escondía conductas graves que hoy son condenadas por la justicia. El caso despertó indignación entre las personas que lo conocieron. Varios ex miembros de su comunidad expresaron su sorpresa ante los hechos.
Autoridades
Tras varios meses de proceso judicial, el pasado 30 de septiembre se dictó sentencia en su contra. Las autoridades judiciales concluyeron que los delitos estaban plenamente comprobados. La condena fue ejecutada en una cárcel del departamento del Valle del Cauca. El proceso estuvo acompañado por psicólogos, fiscales y defensores de derechos humanos. La noticia causó gran conmoción en las comunidades de Palmira y Jamundí.
Las autoridades, luego de la sentencia, manifestaron que podrían existir más víctimas. Se cree que muchas de ellas no han denunciado por miedo a represalias o estigmatización social. Por este motivo, las investigaciones continúan abiertas. Las entidades de protección hacen un llamado a posibles afectados para que se acerquen a denunciar. Prometen brindar apoyo y acompañamiento durante todo el proceso legal.
Justicia
Las familias de las víctimas han expresado su inconformidad con la sentencia impuesta. Consideran que 23 años de prisión no son suficientes frente al daño causado por Avilés. También critican la demora en la aplicación de justicia, ya que los hechos ocurrieron hace más de una década. Algunas organizaciones de derechos humanos se han pronunciado al respecto. Insisten en que este tipo de casos deben tener mayor visibilidad y sanciones ejemplares.
Actualmente, Alberto Giovanny Avilés Celis se encuentra recluido en un centro penitenciario del Valle del Cauca. Las autoridades continúan haciendo seguimiento al caso y brindando apoyo a las víctimas identificadas. Se espera que, con el paso del tiempo, más personas se animen a hablar y denunciar. La comunidad sigue consternada por lo ocurrido. Este caso refleja la importancia de vigilar y denunciar el abuso de poder, incluso en contextos religiosos.


