Y eso se puede lograr a través de una buena conversación. Aunque el autor también acepta que los diálogos pueden conducir a disputas sin sentido con personas incluso cercanas, donde lo que prima es el desconocimiento del interlocutor.
Pero, ¿cómo hacer para evitar esos malentendidos y malos momentos durante un intercambio? La BBC conversó con Duhigg sobre sus ideas y su nuevo libro Supercomunicadores: cómo desbloquear el lenguaje secreto de la conexión.
Definitivamente, una de mis mejores amigas…
Pues para ti entonces ella es una supercomunicadora y probablemente tú lo eres para ella. Ambos saben cómo comunicarse entre ustedes de un modo en el que realmente quieres escuchar lo que la otra persona está diciendo.
Y sabes mostrar que estás escuchando. Tú sabes cuáles son las preguntas correctas, las preguntas que realmente ayudan a aclarar las situaciones sobre uno mismo, y tu amiga te da muestras de que ella quiere estar ahí para vos.
Ahora, algunas personas hacen eso de forma constante. Ellos pueden conectar con casi todas las personas. Y esos son los supercomunicadores consistentes.
Cuando comencé a investigar para este libro me di cuenta de que esas personas deberían ser muy carismáticas o extrovertidas. Pero resulta que es una mezcla de habilidades que las personas pueden aprender.
¿Qué nos dice la neurociencia sobre los secretos de una buena comunicación?
Cuando alguien de nosotros se comunica, nuestra mente y cuerpo comienzan a funcionar en varios sentidos. Las pupilas de nuestros ojos comienzan a dilatarse a la misma velocidad, nuestros patrones de respiración tienden a coincidir entre sí.
Pero lo más importante, nuestra actividad neurológica comienza a sincronizarse, casi como si pensáramos de la misma manera: el gran punto de comunicarse es que yo pueda describir un sentimiento o expresar una idea y tu puedas sentir una versión de eso.
Nuestros cerebros se vuelven más similares a medida que nos comunicamos.
En su libro, usted cita una investigación del neurocientífico Beau Sievers, que revela cómo los supercomunicadores cambian las dinámicas de grupo.
Es realmente fascinante. Él pone a varias personas en grupo y les pide que discutan sobre un video que es bastante confuso. Encontró que algunos solo se reunían y conectaban entre ellos y que sus respuestas eran mucho mejores. En cada uno de esos grupos había por lo menos una persona que era un supercomunicador.
Este individuo hacía cosas como formular más preguntas, entre 10 y 20 veces más que una persona normal. Algunas de sus preguntas estaban destinadas a invitar a las otras personas a hacer parte del diálogo y otras a que las personas pudieran expresar valiosos puntos de vista.
Pero lo más importante: ellos, los supercomunicadores, reconocían que hay varios tipos de conversaciones.
Muchos de nosotros pensamos que las discusiones son sobre una cosa. Nosotros estamos hablando de mi día en el trabajo o de las notas de los hijos en la escuela. Pero realmente cada discusión está hecha de varios tipos de conversaciones.
Y pueden limitarse a tres clases: hay conversaciones prácticas, en las que básicamente resolvemos problemas.
Hay conversaciones emocionales, en las que te cuento cómo me siento y yo quiero que escuches y me entiendas.
Y hay una conversación social en la que nos conectamos con los demás con las identidades sociales que llevamos con nosotros.
Los investigadores hallaron que los supercomunicadores son efectivos porque ponen atención a cualquier conversación que está ocurriendo.


