Cada vez más personas recurren a sus mascotas como un apoyo para afrontar la ansiedad, el estrés o la depresión. Sin embargo, certificar a un perro como animal de apoyo emocional requiere cumplir ciertos requisitos y no es lo mismo que tener un perro de servicio.
En los últimos años, los perros de apoyo emocional han ganado reconocimiento por el papel que desempeñan en la salud mental de miles de personas. Su compañía puede contribuir a disminuir el estrés, aliviar síntomas de ansiedad y ofrecer estabilidad emocional en momentos difíciles. No obstante, existe mucha desinformación sobre cómo obtener una certificación y cuáles son los beneficios legales de este tipo de animales.
Lo primero que hay que aclarar es que un perro de apoyo emocional no es lo mismo que un perro de servicio. Mientras los perros de servicio reciben un entrenamiento especializado para asistir a personas con discapacidades específicas, los animales de apoyo emocional brindan bienestar principalmente a través de su compañía y del vínculo afectivo con su cuidador.
¿Quién puede certificar un perro de apoyo emocional?
En términos generales, el proceso comienza con una valoración realizada por un profesional de la salud mental, como un psicólogo o un psiquiatra debidamente habilitado para ejercer.
Si el especialista determina que la compañía del animal forma parte importante del tratamiento o contribuye al bienestar emocional del paciente, puede emitir un concepto o certificación que respalde esa necesidad.
Es importante señalar que el documento no «certifica» al perro, sino que acredita que la persona presenta una condición para la cual el animal representa un apoyo emocional. En otras palabras, la certificación está relacionada con la necesidad del paciente y no con una licencia especial otorgada a la mascota.
Cuidado con las certificaciones falsas
En internet abundan páginas que prometen «certificados oficiales» para mascotas de apoyo emocional a cambio de un pago, muchas veces sin exigir una evaluación médica.
Especialistas advierten que estos documentos pueden carecer de validez y generar falsas expectativas entre los propietarios.
Antes de realizar cualquier trámite, lo recomendable es consultar directamente con un profesional de la salud mental y verificar la normatividad vigente en el país donde se pretende utilizar la certificación.
¿Qué beneficios tiene?
Dependiendo de la legislación de cada país, una certificación de apoyo emocional puede facilitar ciertos procesos relacionados con vivienda, instituciones o algunas políticas internas de empresas.
Sin embargo, no todos los países reconocen los mismos derechos para este tipo de animales. En muchos lugares, los perros de apoyo emocional no tienen acceso automático a espacios públicos restringidos ni a medios de transporte donde normalmente solo se permite el ingreso de perros de servicio.
Por ello, es fundamental revisar previamente los requisitos establecidos por aerolíneas, propietarios de inmuebles, universidades o entidades públicas antes de asumir que la certificación garantiza determinados beneficios.
Un perro también necesita cuidados
Contar con un perro de apoyo emocional implica una gran responsabilidad. Además de ofrecer compañía, el animal debe recibir una adecuada alimentación, controles veterinarios, vacunación al día, desparasitación y ejercicio físico.
También es importante que tenga un comportamiento adecuado en espacios compartidos, ya que una mascota bien socializada facilita la convivencia y reduce situaciones de estrés tanto para el propietario como para quienes lo rodean.
El vínculo que mejora la calidad de vida
Diversas investigaciones han demostrado que convivir con un perro puede favorecer la producción de hormonas asociadas al bienestar, como la oxitocina, además de disminuir la sensación de soledad y fomentar hábitos saludables como las caminatas diarias y la interacción social.
Sin embargo, los expertos recuerdan que un perro de apoyo emocional no reemplaza el tratamiento médico o psicológico, sino que actúa como un complemento dentro de un plan terapéutico diseñado por profesionales.
En conclusión, certificar un perro como mascota de apoyo emocional requiere una evaluación seria por parte de un especialista en salud mental y no depende de registros o certificados adquiridos en internet. Informarse adecuadamente y seguir los procedimientos establecidos permitirá que tanto el cuidador como su mascota puedan beneficiarse de una relación basada en el bienestar, el respeto y la responsabilidad.


