Colapso sanitario

[responsivevoice_button voice="Spanish Latin American Male" buttontext="Escuchar Noticia"]
Compartir en

Marta Palacios advierte grave saturación y pide respuestas urgentes al sistema.

El colapso en el servicio de urgencias del Hospital Federico Lleras Acosta dejó al descubierto una crisis que venía gestándose en silencio dentro del sistema de salud del Tolima. Camillas en los pasillos, pacientes esperando atención durante horas y personal médico al límite describen una escena que ya se volvió cotidiana en el principal centro asistencial del departamento. La saturación no solo compromete la calidad del servicio, sino que incrementa los riesgos para quienes llegan en busca de atención inmediata.

Según la gerencia del hospital, la presión asistencial no proviene únicamente de la capital tolimense. Pacientes de los cuarenta y seis municipios están llegando de manera constante, empujados por la falta de citas, controles especializados y entrega oportuna de medicamentos en sus respectivas EPS. Esta situación ha convertido las urgencias en la única puerta de entrada para cientos de usuarios que no encuentran respuesta en la atención primaria.

Marta Palacios, gerente del Federico Lleras, advirtió que el panorama es insostenible si no se adoptan medidas estructurales. Explicó que el hospital cuenta con infraestructura y talento humano suficiente para operar en condiciones normales, pero el colapso se produce cuando la red externa falla. Cada paciente que no recibe atención básica termina ocupando un espacio destinado a verdaderas emergencias.

La funcionaria señaló que el desgaste no solo es físico, sino también humano. Médicos, enfermeras y auxiliares trabajan bajo presión constante, enfrentando largas jornadas y una demanda que supera cualquier planificación. A pesar de los esfuerzos internos por reorganizar servicios y optimizar recursos, la congestión continúa creciendo sin una solución clara.

Uno de los mayores impactos proviene de la situación administrativa de la Nueva EPS. Decenas de pacientes afiliados permanecen hospitalizados durante largos periodos, muchos de ellos a la espera de procedimientos quirúrgicos o tratamientos especializados que no pueden aplazarse. Esta permanencia prolongada reduce la rotación de camas y agrava el embotellamiento en urgencias.

El problema se profundiza cuando los recursos no llegan a tiempo. El hospital debe sostener una operación compleja, costosa y permanente, mientras enfrenta retrasos en los pagos. Esto pone en riesgo la estabilidad financiera de la institución y amenaza el cumplimiento de obligaciones laborales, afectando directamente a cientos de trabajadores que dependen del funcionamiento del centro asistencial.

Desde la gerencia se hizo un llamado urgente a las autoridades nacionales y a las EPS para que asuman su responsabilidad. Sin una respuesta inmediata, el colapso podría extenderse a otros servicios, comprometiendo la atención del departamento. La alerta está encendida y preocupa a todos.


Compartir en

Te Puede Interesar