COGIERON A FEMINICIDA

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Hermógenes Ramírez Zabala fue capturado tras violar y asesinar a una niña de 10 años.

La comunidad de Ortega, en el departamento del Tolima, recibió con impacto la noticia de la captura de Hermógenes Ramírez Zabala, un anciano de 70 años señalado como el responsable del feminicidio de una niña de 10 años. Tras casi cuatro años de intensa búsqueda, las autoridades finalmente lograron ubicarlo en la vereda Corinto, municipio de Yacopí, Cundinamarca, donde intentó engañar a los investigadores con documentación falsa. Sin embargo, en un operativo coordinado, fue plenamente identificado y puesto a disposición de la Fiscalía General de la Nación.

El procedimiento se adelantó el 11 de febrero de 2026, en una acción conjunta del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI), la Policía Nacional y el Ejército. Además, la orden de captura había sido emitida por el Juzgado Segundo Promiscuo Municipal con Función de Control de Garantías de Ortega, municipio donde ocurrió el crimen en diciembre de 2021.

De acuerdo con la investigación, el 18 de diciembre de 2021, en la finca El Romance, ubicada en la vereda El Llovedero de Ortega, Ramírez Zabala habría acabado con la vida de una niña de 10 años. Según el material probatorio, el hombre residía a escasos 400 metros de la vivienda de la víctima y, mediante regalos como chocolates, juguetes, peluches y un teléfono celular, se habría ganado su confianza.

En ese contexto, las autoridades establecieron que el anciano redujo violentamente a la menor con la intención de accederla sexualmente. Ante la resistencia de la niña, accionó un arma de fuego en su contra, causándole la muerte.

La Fiscalía le imputó los delitos de feminicidio agravado y porte ilegal de armas de fuego o municiones. Durante las audiencias concentradas, un juez le impuso medida de aseguramiento intramural y, posteriormente, fue trasladado a la cárcel de Guaduas, Cundinamarca.

La captura representa un cierre parcial para la comunidad de Ortega, que permaneció marcada por el crimen durante años. Además, el caso generó indignación y temor, pues se trató de un hecho que golpeó profundamente la confianza en la seguridad rural.

La detención de Ramírez Zabala pone fin a una larga espera de justicia y se convierte en un ejemplo de cómo la coordinación interinstitucional puede dar resultados en casos de alto impacto. La comunidad espera que el proceso judicial avance con firmeza y que la condena refleje la gravedad del delito cometido.


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