Camilo Sánchez quedó en el ojo del huracán tras sufrir un confuso accidente de tránsito.
Lo que debía ser un procedimiento rutinario de tránsito se transformó en un verdadero “chicharrón” político y judicial en el municipio de Ambalema, el pasado 14 de abril. El protagonista de esta historia, que tiene a todo el pueblo murmurando en las esquinas, es nada más y nada menos que el presidente del Concejo municipal, Camilo Sánchez. El funcionario se vio involucrado en un aparatoso choque entre dos motocicletas que dejó a varios lesionados y una estela de dudas que ni el mismo alcalde, Marco Tulio Velásquez, ha logrado despejar del todo. El siniestro, ocurrido en la noche, parece sacado de una novela de suspenso por la forma en que se manejó la escena.
Según comentarios y los reportes preliminares, cuando la inspección de Policía llegó al sitio para poner orden y realizar el croquis, se llevaron la sorpresa de que no había ni rastro de los vehículos. Al parecer, alguien “muy ágil” se encargó de retirar las motocicletas antes de que las autoridades pudieran tomar fotos o medidas, borrando así cualquier evidencia física de quién tuvo la culpa. Esta situación impidió que se realizara el levantamiento oficial, dejando el caso en un limbo jurídico que huele mal. ¿Quién dio la orden de mover las motos antes de tiempo? Esa es la pregunta que hoy quita el sueño a los habitantes del territorio.
Rastro
Pero el lío no para ahí. El Hospital San Antonio de Ambalema soltó una “perla” que terminó de incendiar el avispero: ambas motocicletas involucradas en el estropicio llegaron al centro asistencial sin un solo papel que las respaldara. Ni tarjeta de propiedad, ni mucho menos el Seguro Obligatorio (SOAT), lo que ha complicado la atención médica y los trámites legales. En el accidente resultaron afectados el concejal Sánchez y un joven de 19 años, mientras que un menor de edad que los acompañaba, por fortuna, salió ileso del fuerte impacto.
Otro detalle que genera sospecha es que los heridos no esperaron la ambulancia, sino que se movilizaron por sus propios medios, saltándose los protocolos habituales. Ante el fuerte rumor de que el cabildante podría estar bajo los efectos del alcohol, el alcalde Velásquez prefirió ser cauteloso, aclarando que, como no hubo reporte policial oficial en el sitio, no existe una prueba de alcoholemia que confirme o desmienta la versión.
Por ahora, el mandatario anunció que pondrá la lupa sobre la inspección de Policía para entender por qué se permitió tal desorden en un hecho que involucra a una figura pública de alto nivel.


